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Edgar Allan Poe y el periodismo

El legado del cuervo

 

Fundador del cuento moderno y el cuento policial, Poe influyA? no sA?lo en la literatura sino, tambiA�n en el periodismo. Sus ensayos, cuentos y poemas sintetizaron romanticismo y racionalismo en la bA?squeda de un conocimiento general y profundo.

AdriA?n Eduardo Duplatt
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El clima epocal

En el siglo XIX, Estados Unidos, futura potencia industrial, daba sus primeros pasos en esa direcciA?n. El auge econA?mico se veA�a ensombrecido por disputas internas irresolutas. La sociedad respiraba el aire rancio que anunciaba la guerra civil entre el Norte y el Sur.

La industrializaciA?n iba de la mano con la euforia racionalista que teA�A�a la vida norteamericana. El positivismo cubrA�a, poco a poco, el paradigma romA?ntico nacido allende el AtlA?ntico. La burguesA�a ensalzaba el mA�todo hipotA�tico deductivo para conocer el mundo. La ciencia parecA�a omnipotente.

En cuanto a la literatura, mientras en la primera mitad del siglo XIX el folletA�n triunfaba en Europa, especialmente en Francia, Estados Unidos iniciaba su derrotero literario independiente. El cuento comenzaba a vivir su gran esplendor de la mano de los magazines y los nuevos pA?blicos que querA�an cautivar los medios de comunicaciA?n. Emerson y Hawthorne fueron los primeros narradores de importancia en NorteamA�rica.

Sin embargo, la literatura, lejos de hacerse cargo del contexto de cambios y continuas novedades en su sociedad, seguA�a los cA?nones coloniales del siglo XVIII. El romanticismo inglA�s y francA�s era seguido en los cA�rculos intelectuales, pero no se correspondA�a esa lectura con la escritura en iguales tA�rminos. Las revistas literarias que circulaban no daban cabida a las innovaciones y respetaban los moldes dieciochescos.

Edgar Allan Poe se desenvolviA? en este mundo de progreso, envuelto en sus propias dificultades econA?micas; en un paA�s unido e independiente, pero prA?ximo a una guerra civil, en una sociedad racionalista, pero con improntas romA?nticas o gA?ticas. Y en este ambiente desarrollA? su genio.

Vida y literatura de Poe

Edgar Poe naciA? en Boston en 1809. Sus padres eran actores de una compaA�A�a itinerante. A los dos aA�os aA�os quedA? huA�rfano, con dos hermanos, con tuberculosis y en la pobreza. ViviA? de la caridad hasta que John Allan, comerciante de Richmond, lo acepta en su casa a instancias de su esposa. A pesar de que pagA? sus estudios y lo llevA? con ellos a Inglaterra -donde Poe completA? su educaciA?n-, la relaciA?n de Allan con Poe nunca fue buena. Solo el amor maternal de la esposa de Allan mantenA�a el vA�nculo entre ellos.

De vuelta en Estados Unidos, ingresA? al ejA�rcito, pero luego lo abandonA?. Esto lo enemistA? aA?n mA?s con Allan, que ya no querA�a mantenerlo mA?s. Esperaba que su hijastro sea comerciante o abogado, pero el Edgar querA�a ser poeta.

En 1827 publicA? su primer libro de poemas, a�?TamerlA?n y otros poemasa�?, sin mucho A�xito. En 1829 apareciA? a�?Al Aaraaf, TamerlA?n y otros poemasa�?, que ya dejaba traslucir su talento.

Al morir su madrastra, la ruptura con Allan fue definitiva. Se mudA? con una tA�a. La inopia acentuA? sus problemas de tuberculosis. Para ganar dinero, se dedicA? al cuento y al periodismo.

Sus cuentos y sus ensayos fundaron el cuento moderno. Junto a A�l se suele ubicar a Guy de Maupassant y a AntA?n ChA�jov. El primero utilizA? la tercera persona en sus relatos, al igual que la sobriedad compositiva y el humor, lo que le permitiA? una suerte de lejanA�a que facilitA? la prA?ctica de la crA�tica social. En tanto, ChA�jov, se dejA? llevar por el psicologismo de sus personajes, profundizando en las motivaciones y en los estados de A?nimo. Cabe acotar que Maupassant naciA? en 1850 y ChA�jov, en 1860; Poe muriA? en 1849.

Su influencia en el periodismo

En 1833 naciA? el periA?dico Sun y Edgar Allan Poe, por su parte, obtuvo el premio literario del Baltimore Saturday Visiter con A�Manuscrito hallado en una botellaA�. Dos aA�os despuA�s el New York Herald comenzarA�a a marcar las pautas que desembocarA�an en el periodismo de Pullitzer y Hearst.

En este paisaje periodA�stico, Poe comenzaba su vasta relaciA?n con los medios de comunicaciA?n masiva. A partir de su consagraciA?n literaria dirige, en 1841, el Grahama��s Magazine, donde publica, entre otros cuentos, A�Los crA�menes de la calle MorgueA�. Bajo su direcciA?n, la revista pasa de 5.000 ejemplares a 37.000.

Por aquel entonces Poe creA�a que era posible ganarse la vida como escritor, un oficio que todavA�a no lo apasionaba. TenA�a un interA�s casi meramente mercantil por la composiciA?n de piezas breves, narrativas y en prosa, por lo que hacia ellos dirigiA? su atenciA?n.

Pero mA?s que sus cuentos, la influencia o la relaciA?n importante de Poe con el nuevo periodismo norteamericano viene dada por sus ensayos y artA�culos literarios.

AnA�bal Ford dice que Poe A�… dejarA�a importantes observaciones que seA�alan, a veces directamente y a veces fundidas en sus propuestas estA�ticas, el peso de las transformaciones sociales y econA?micas (industrializaciA?n, urbanizaciA?n, nuevas formas de vida y de uso del tiempo libre, comercializaciA?n de la cultura, nuevos pA?blicos, etc.) sobre las formas culturales, y que afectan tanto al periodista como a la literatura, quebrando las pautas cerradas de la cultura artistocrA?ticaA� 1A�.

Ambas, literatura y prensa, se enfrentan a un nuevo pA?blico, a nuevos hA?bitos de lectura. Entenderlos y conquistarlos serA?n sus objetivos.

Poe analiza la producciA?n literaria de la A�poca -narraciones gA?ticas, folletines melodramA?ticos y alegorA�as religiosas- tratando de descifrar A�por quA� medios logran atrapar la atenciA?n del lector, que es el que paga… busca entender cA?mo se logra un a�?efectoa��…A� 2A�.

Incluso se preocupa por las narraciones que son herederas del relato oral, confiriA�ndole a su obra el poder de alejar a las fieras con el fuego de sus historias en lugar del de las hogueras 3A�.

Los artA�culos de revistas son considerados por Poe como los candidatos a ser la forma de escritura que en el futuro tenga la mayor influencia dentro del campo de las letras. En ella el escritor encontrarA? refugio econA?mico y reflexivo ante la falta de protecciA?n de la propiedad intelectual de la sociedad norteamericana y la continua importaciA?n y piraterA�a de textos ingleses por parte de los editores. A�Hay tambiA�n relatos que de tanto en tanto se publican en nuestros periA?dicos, que pueden ser comparados sin desmedro con las mejores muestras de las letras britA?nicasA� 4A�, llegarA? a afirmar en sus crA�ticas.

Para Poe, A�el cuento puede ser el gA�nero que llene mejor las demandas del genio (despuA�s de la poesA�a) y le ofrezca el campo de acciA?n mA?s ventajosoA� 5A�. Esto lo lleva a una consideraciA?n y valoraciA?n del pA?blico lector que estA? mA?s vinculada con los periA?dicos que con la literatura culta.

Por ello, v.gr., Poe critica a su coetA?neo Hawthorne por escribir para A�l y sus amigos ante que para grandes cA�rculos de leyentes. AsA�, desmenuza el montaje del mensaje, los hA?bitos de lectura de la sociedad, la tA�cnica para encontrar la manera de atrapar al lector o, mejor dicho, a los lectores; cuantos mA?s, mejor.

Es que para ese entonces, grandes masas de pA?blico lector se acercan a la cultura a travA�s de los periA?dicos y magazines. Bennet, a cargo del New York Herald buscaba la noticia sensacional que sorprenda y conmueva al lector, por lo que se ajusta al ritmo de vida americano y abrevia el mensaje 6A�. Poe, por su parte, se ocupa de la brevedad, el golpe de efecto del texto y las interrupciones de la vida cotidiana.

A�El cuento breve… permite al autor desarrollar plenamente su propA?sito, sea cual fuere. Durante la hora de lectura el alma del lector estA? sometida a la voluntad de aquA�l. Y no actA?an influencias externas o intrA�nsecas, resultantes del cansancio o la interrupciA?nA� 7A�, escribiA? Poe. Y agregA?: A�Las preocupaciones mundanas que nos invaden durante las pausas de nuestra lectura modifican, anulan o interfieren, en mayor o menor medida, las impresiones que el libro pretende provocar. MA?s aA?n: la simple cesaciA?n de la lectura puede implicar, por sA� misma, un daA�o irreparable de la unidad verdaderaA� 8A�. Poe llega a la conclusiA?n que esto no ocurre en el relato corto.

El hA?bito de lectura descansado, a largo plazo y aristocrA?tico, ha quedado en el pasado. La sociedad cambiA? y el pA?blico se trastrocA?.

Ante el panorama social que observa, Poe deduce que la gente quiere entretenerse y busca originalidad en los efectos, no instrucciA?n. Al igual que en el periodismo se supera el didactismo del siglo XVIII adecuA?ndose a los nuevos hA?bitos de los nuevos pA?blicos, los lectores ahora ya no quieren moralejas. AsA�, Poe afirma que A�Suele decirse irreflexivamente que los escritores muy originales no llegan a ser populares… Sin embargo, la excitable, indisciplinada y pueril mentalidad popular es la que mA?s agudamente siente la originalidadA� 9A�.

Del mismo modo que los que buscan las nuevas formas de la noticia, Poe hablA? de todo lo que da una emociA?n novedosa. Los editores periodA�sticos explorarA?n las formas de la relaciA?n entre mensaje y receptor y estructurarA?n al primero en funciA?n de la atenciA?n. Primero captar el interA�s del lector, para luego continuar con el contenido.

Desde estas concepciones, las teorizaciones de Poe acerca de los relatos tendrA?n estrechas analogA�as con las elucubraciones de los teA?ricos del periodismo acerca de los distintos tipos de noticias y cA?mo redactarlas.

Los periodistas abundarA?n sobre la importancia de la primera frase de la noticia, asA� como harA?n hincapiA� en la economA�a de expresiA?n y organicidad del texto. Poe, por su parte, dirA? que si la primera frase de un relato no tiende ya a la producciA?n del efecto buscado, quiere decir que el texto ha fracasado. Y va aA?n mA?s allA? al afirmar que no deberA�a haber una sola palabra en toda la composiciA?n, cuya tendencia, directa o indirectamente, no se aplicara al designio preestablecido. Lo mismo dirA? en cuanto a la extensiA?n de la obra.

A�Si la primera frase del cuento no tiende ya a provocar este efecto, entonces el primer paso ha sido dado en falso… La brevedad excesiva resulta tan perjudicial aquA� como en el poema; pero la indebida extensiA?n deberA? evitarse aun con mayor cuidadoA� 10A�.

De este modo, la aparente coincidencia entre los relatos fundacionales del gA�nero policial de Poe y la bA?squeda de noticias policiales de los periA?dicos de mediados del siglo XIX, no es tal.

Se debe, entonces, a las buscadas afinidades entre lo que el escritor le provee al lector y lo que el lector busca en el marco de un nuevo tipo de pA?blico o de sociedad. Tanto el escritor de ficciA?n como el de realidades adecuan sus mensajes a un pA?blico renovado, no sA?lo cuantitativa sino cualitativamente. La flamante visiA?n del lector cambiarA? las formas de la escritura a mediados del siglo XIX. Las ciudades, cada vez mA?s populosas, proveerA?n materias primas inA�ditas que los profesionales de la escritura no dejarA?n pasar por alto.

Ford expresa que Poe A�… da comienzo a una de las lA�neas mA?s importantes del cuento moderno, y al mismo tiempo extiende su influencia a otros planos del periodismo y la literatura. En una de esas lA�neas darA�a fuerza al desarrollo de las revistas de cuentos que pronto en los Estados Unidos habrA�an de congelar en fA?rmula fija las ideas de Poe y que por su A�xito influirA�an en la utilizaciA?n de la narraciA?n en el nuevo periodismo a la manera del gA�nero de las a�?historias de interA�s humanoa��A� 11A�.

Dos ensayos

Dos ensayos son los que, principalmente, marcaron la influencia de Edgar Allan Poe en el cuento y en el periodismo. Por un lado, una crA�tica a otro escritor en a�?Relato dos veces contadosa�? y, por otro, en a�?FilosofA�a de la composiciA?na�?, donde describe su mA�todo compositivo.

En su artA�culo sobre los A�Relatos dos veces contadosA� de Nathaniel Hawthorne (Grahama��s Magazine, mayo de 1842), Poe desmenuza los procedimientos por medio de los cuales el escritor consigue el A�efectoA� deseado. La tA�cnica que describe es bien aplicable tanto a escritores de ficciA?n -para los cuentos- como a los periodistas -para las crA?nicas-.

A�Poe se siente atraA�do, ante todo, por la pericia con que Hawthorne escribe sus a�?narraciones brevesa��, en prosa; y le entusiasma reconocer que tal habilidad -mA?s allA? de las diferencias personales y literarias entre ambos- se basan en concepciones y procedimientos que A�l tambiA�n valoraA� 12A�.

En su crA�tica primeramente separa la historia de lo meramente descriptivo y reflexivo. Cree que los cuentos deberA�an, a la usanza antigua en literatura, cantar las historias de los hA�roes modernos, en un tono distinto, mA?s A�ntimo, separado de la lA�rica y el ensayo. Esa forma de hacer crA�tica, aislando los elementos, como historia, descripciones y reflexiones, lo convirtieron en un pionero de la crA�tica literaria moderna.

Por otra parte es capaz de separar los aspectos meramente literarios de los contenidos de los cuentos, algo infrecuente en los crA�ticos de la A�poca, muy preocupados por el A�mensajeA� de las obras literarias 13A�.

TambiA�n por esta razA?n Poe es un adelantado a su A�poca. DesdeA�a las consideraciones puritanas de una ficciA?n, aseverando que en una obra entra todo: lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo. No participa de la censura A�tica de sus crA�ticos contemporA?neos.

A�Henry James seA�alarA�a en su artA�culo El arte de la ficciA?n que la narrativa resultaba sospechosa para el espA�ritu puritano porque, mientras que un ensayo nos permite apreciar en la primera lectura quA� hay de bueno y malo en A�l, la ficciA?n, que se limita a contar una historia, deja filtrar contenidos no expresos, entrelA�neas que es difA�cil comprender de inmediato por la razA?n y cuyos efectos sobre nosotros no siempre podemos controlarA� 14A�. Y esto fue escrito cuarenta aA�os despuA�s que Poe hiciera pA?blico sus ensayos.

Continuando con sus reflexiones crA�ticas, Poe considera que un cuento es bueno cuando logra crear en el alma del lector un A?nico efecto, y a dicho propA?sito deben subordinarse todos los elementos del relato. Como ya se dijo, quiere conquistar al pA?blico, a la manera que lo hacA�an los relatos gA?ticos, religiosos o melodramA?ticos. Es asA� que hace hincapiA� en el receptor del mensaje, para lo cual resalta la necesidad de brevedad del texto. Tal brevedad se conseguirA? seleccionando datos y elementos del relato, los que conducirA?n al efecto buscado.

A partir de estas consideraciones, Poe funda lo que se podrA�a llamar el A�cuento modernoA� (short-story), dejando atrA?s lo que vagamente se denominaba A�relatoA�.

Finalmente, Poe, en su anA?lisis de los relatos de Hawthorne, manifiesta que A�l A�No sA?lo ha forjado cada elemento del relato como debA�a hacerlo; sino que podrA�amos decir que ningA?n elemento debA�a haberse omitido (logro A�ste, quizA?s, mucho mA?s difA�cil de alcanzar). Cada palabra dice, y no hay palabra que no diga…A� 15A�. Elogio que, por otra parte, igualmente serA�a bien recibido por cualquier periodista, tanto del siglo XIX como del XXI.

En tanto, en su a�?FilosofA�a de la composiciA?na�?, Poe da cuenta, con cientA�fica meticulosidad, de cA?mo escribiA? su poema a�?El Cuervoa�?. AllA� insiste en conceptos como el efecto buscado, el tono del relato, la manera de combinar los elementos narrativosa�� Poe dice que la mayorA�a de los escritores -en especial, los poetas- exclaman que componen en un frenesA� refinado de inspiraciA?n, cuando en realidad es posible explicar las obras por el uso racional de las armas compositivas de la literatura. Es aquA�, entonces, donde se puede ver con claridad la ambivalencia de los mundos de Poe: el racional y el irracional. El poema a�?El Cuervoa�? y el cuento a�?La carta robadaa�? son dos ejemplos de cA?mo el escritor se hizo cargo de esa yuxtaposiciA?n del positivismo y el romanticismo en el mundo norteamericano decimonA?nico.

Un escritor de dos mundos

Poe fue capaz de escribir relatos romA?nticos o gA?ticos pletA?ricos de heroA�smos, desdichas, muertes y desolaciA?n y, a la vez, fundar la literatura policial, en la que el triunfo de la razA?n era el leit motiv de los relatos.

Los relatos policiales fundacionales son tres: a�?Los crA�menes de la calle Morguea�?, a�?El misterio de Marie RA?geta�? y a�?La carta robadaa�?. A estos puede agregA?rsele otro cuento, El Escarabajo de Oro, que, sin ser policial, desarrolla el camino racional para develar un misterio. En ellos, la razA?n es el camino insalvable para dilucidar los mA?s profundos misterios. Su protagonista, Auguste Dupin -detective aficionado-, se vale sA?lo de su intelecto para resolver los casos que la policA�a encuentra insondables. El sucesor por excelencia del hA�roe de Poe fue Sherlock Holmes, creado por el britA?nico Arthur Conan Doyle. En A�ste, los dones perceptivos, deductivos y analA�ticos cobraron dimensiones mA�ticas.

La razA?n analA�tica de Dupin es el modelo extremo del paradigma hipotA�tico-deductivo deificado por el racionalismo positivista del siglo XIX. Es que a�?La lA�nea que une al positivismo y la burguesA�a necesitaba una literatura que pudiera hacerse cargo de la causalidad. Era posible e inequA�voco conocer con la razA?na�?16.

Sin embargo, Poe estaba lejos de entronizar a la razA?n como A?nico camino hacia el conocimiento. Su razA?n analA�tica a�?nunca deja mostrar su trasfondo romA?ntico, su apelaciA?n al arte como categorA�a legA�tima para conocera�? 17. La ambivalencia puede verse en un cuento y en un poema, ambos emblemA?ticos de su obra: a�?La carta robadaa�? y a�?El cuervoa�?.

En el primero, el Prefecto de policA�a tilda de tontos a los poetas, afirmando que ese tipo de arte es impropio de seres inteligentes. Entonces, Dupin, lo refuta. Explica que arte y anA?lisis no son contradictorios, sino complementarios. a�?Como poeta y matemA?tico A�l -el sospechoso- razonarA�a bien; como simple matemA?tico, A�l no podrA�a haber razonado en absolutoa�? 18. Las matemA?ticas siguen reglas que no dejan fluir libremente el pensamiento. La poesA�a abre, segA?n Poe, las puertas para un conocimiento mA?s amplio. Romanticismo y positivismo interactA?an para potenciarse, no para anularse. Es preciso dejarse atravesar por la emociA?n para lograr un saber profundo. Poe a�?es el verdadero hermeneuta. La ciencia del matemA?tico sA?lo nos proporcionarA�a una parcialidad. El todo -el infinito, el absoluto anhelado por los romA?nticos- necesita algo mA?s que razA?n para ser conocidoa�? 19.

En relaciA?n con el poema a�?El cuervoa�? -ya mencionado- puede decirse que igualmente trasluce los dos mundos del autor. No en el mismo texto, sino en el poema y en su anA?lisis realizado en el ensayo a�?FilosofA�a de la composiciA?na�?. El poema es la historia de un amante que perdiA? a su amada y reflexiona en la biblioteca de su casa, una noche oscura. Es un relato melancA?lico, de terrores fantA?sticos, de pasiones y angustias. Es el lado romA?ntico e irracional de Poe. Ahora bien, en su ensayo, Poe explica pormenorizadamente cA?mo escribiA? el poema. Nada de inspiraciones divinas. Todo elemento fue concebido racionalmente: el tema, el tono, el ambiente, los personajes, el ave, el estribillo, la mA�trica, la rima, la extensiA?na�� Ergo, si el poema es romA?ntico, su concepciA?n fue racional. Nuevamente la pertenencia de Poe a dos paradigmas contrapuestos se resuelve en una obra que los sintetiza.

AsA�, en la producciA?n de Poe, a�?Ambos mundos se penetran, no como sA�ntoma de indecisiA?n, sino como seA�al de una voluntad abarcadora, que era propia de un romA?ntico y una erudito de su tiempoa�? 20.

Edgar Allan Poe muriA? en 1849, alcohA?lico y en la pobreza.

 

NOTAS:

A�1 A. Ford y otros: Literatura, crA?nica y periodismo, en Medios de comunicaciA?n y cultura popular, Ed. Legasa, Buenos Aires, 1990, pA?g. 233.

A�2 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.2.

A�3 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.2.

A�4 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.15.

A�5 A. Ford y otros: Literatura, crA?nica y periodismo, en Medios de comunicaciA?n y cultura popular, Ed. Legasa, Buenos Aires, 1990, pA?g. 234.

A�6 Ford y otros: Literatura, crA?nica y periodismo, en Medios de comunicaciA?n y cultura popular, Ed. Legasa, Buenos Aires, 1990, pA?g. 233.

A�7 Ford y otros: Literatura, crA?nica y periodismo, en Medios de comunicaciA?n y cultura popular, Ed. Legasa, Buenos Aires, 1990, pA?g. 233.

A�8 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.13.

A�9 Ford y otros: Literatura, crA?nica y periodismo, en Medios de comunicaciA?n y cultura popular, Ed. Legasa, Buenos Aires, 1990, pA?g. 233.

A�10 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.14.

A�11 Ford y otros: Literatura, crA?nica y periodismo, en Medios de comunicaciA?n y cultura popular, Ed. Legasa, Buenos Aires, 1990, pA?g. 235.

A�12 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.4.

A�13 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.5.

A�14 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.5.

A�15 Leopoldo Brizuela: CA?mo se escribe un cuento, Ed. El Ateneo, Buenos Aires, 1993, pA?g.16.

16 Marcela A. Testadiferro: a�?Edgar Allan Poe, razA?n analA�tica y fulgor de la irracionalidada�? en Edgar Allan Poe, Buenos Aires, NEED, 1997, pA?g. 8.

17 Marcela A. Testadiferro: a�?Edgar Allan Poe, razA?n analA�tica y fulgor de la irracionalidada�? en Edgar Allan Poe, Buenos Aires, NEED, 1997, pA?g. 8

18 Marcela A. Testadiferro: a�?Edgar Allan Poe, razA?n analA�tica y fulgor de la irracionalidada�? en Edgar Allan Poe, Buenos Aires, NEED, 1997, pA?g. 9.

19 Marcela A. Testadiferro: a�?Edgar Allan Poe, razA?n analA�tica y fulgor de la irracionalidada�? en Edgar Allan Poe, Buenos Aires, NEED, 1997, pA?g. 9

20 Marcela A. Testadiferro: a�?Edgar Allan Poe, razA?n analA�tica y fulgor de la irracionalidada�? en Edgar Allan Poe, Buenos Aires, NEED, 1997, pA?g9

 

Anexo

Poe y la sociedad

a�?Allen Ginsberg se venera en las universidades de vanguardia en los Estados Unidos, pero no se escucha tanto en la radio a raA�z de la censura que sufren sus escritos. CabalgA? con Kerouac a mediados del siglo XX, retratando la generaciA?n beat. Poeta radical, Bob Dylan, Jim Morrison, John Lennon, Mick Jagger, The Clash, U2, entre otros, han hablado de sus deudas para con A�l.

ContA? que hace algunos aA�os estuvo en una universidad de Checoslovaquia, en una reuniA?n de poetas. Le habA�an asignado como traductor a un joven que fue presentado como uno de los lA�deres estudiantiles de la revoluciA?n de terciopelo. Le preguntA? cA?mo fue eso, a lo que le respondiA? que no estaba seguro, que el era uno estudiante mA?s, pero que las circunstancias lo llevaron a conducir la rebeliA?n. A�A?De dA?nde sacaste el valor?A�, inquiriA? Ginsberg. El joven respondiA?: A�Cuando tenA�a dieciocho aA�os y estaba en la mili, leA� tu poesA�a y la de Kerouac. Y me espabilA�A�. A�A?QuA� mA?s leA�ste?A�, volviA? a preguntar el poeta. A�Dostoyevski, Baudelaire, Rimbaud, Kafka… A�A?Y quA� mA?sica escuchA?s?A�, A�Los Beatles, Dylan, Soft Machine…:.

A�Entonces lo interrumpA� -contA? Ginsberg-. Todo volvA�a a Poe. Se hizo una luz en mi cabeza porque me di cuenta de que Dostoyevski le gustaba Poe. Todo el sentimiento de culpa y de conciencia de El barril amontillado lleva a Crimen y castigo. Y Baudelaire tradujo a Poe, y Baudelaire fue el prototipo para Rimbaud y Artaud. Y el sentido de Paranoia de Kafka viene de Poe. Y los Beatles lo pusieron en la portada de Sargent Peppera��s. Y Burroughs, Kerouac y yo aprendimos de Poe… Poe estA? en el origen de toda la conciencia moderna… ComprendA� que Poe tiene mA?s efecto en hacer a la gente independiente consciente de su conciencia que cualquier otro escritor… Poe era el arte por el arte y tiene el efecto polA�tico mA?s grande que ninguno… El chaval lidera la revoluciA?n de los estudiantes y todo vuelve a Edgar Allan Poe. ParadA?jico y delicioso…A�.a�?

ExtraA�do del Dossier Transformar el mundo a travA�s de la literatura. Allen Ginsberg, por Oscar Fontrodona, en Rev. Ajo Blanco No. 60

A�


Publicado en Narrativas. Revista patagA?nica de periodismo y
comunicaciA?n,A�nro. 13, julio / septiembre de 2007, ISSN 1668-6098.