Definiciones

Actualidad Informativa

Adrián Eduardo Duplatt
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Nociones de actualidad periodística

Eliseo Verón (1995) sostiene que los medios informativos configuran el lugar en que la sociedad industrial produce la realidad; más precisamente, la realidad social o, en los términos de Miquel Alsina (1999), la realidad públicamente relevante, es decir, no todo aquello que sucede en el mundo con posibilidades de ser noticia, sino únicamente los acontecimientos a los que tienen acceso los medios. Cabe resaltar que la totalidad de lo noticiable no se transforma finalmente en noticia. Muchos sucesos que llegan a un medio a través de sus periodistas, otras fuentes, agencia…, no ven la luz como producto noticioso. Las razones son variopintas: falta de interés del jefe de redacción, menor importancia que otros acontecimientos, política editorial, falta de espacio…

Para Verón, entonces, la realidad social en devenir -la actualidad- existe en y por los medios informativos. “Esto quiere decir que los hechos que componen esta realidad social no existen en tanto tales (en tanto hechos sociales) antes de que los medios los construyan. Después de que los medios los construyen, estos acontecimientos sociales comienzan a tener existencia fuera de los medios” (Sánchez, 2002:131). La realidad social es, entonces, la sucesión de hechos sociales construidos por los medios. El discurso de la información tiene por objeto la actualidad (Verón, 2004).

Dennis Mumby (1997) postula que las narrativas de lo real requieren de la voz autorizada de un sujeto para hacerse creíbles. En el caso de la información pública, esos sujetos son los medios. La policía discursiva de la que habla Michel Foucault (1992) los invistió de ese poder.

Duración

¿Hasta dónde se extiende la actualidad? Verón (1995) entiende que los semanarios marcan las fronteras del discurso informativo y “algo” que ya no es el discurso sobre la actualidad. Los semanarios establecen la distancia máxima del acontecimiento con el discurso informativo. La actualidad muere donde los semanarios producen su discurso. Más allá existe un purgatorio y las noticias entran, después, en la historia.

La historia y la actualidad, por su parte, llevan a adelante una cambiante relación. Así, Verón la separa historia de actualidad por cuanto aquélla trata de hechos lejanos en el tiempo. Marcelo Arias apunta que el discurso periodístico le da preeminencia a la actualidad y que, por ello, cae muchas veces en la información precipitada y en la liviandad en el tratamiento y en el análisis de los acontecimientos. En general -afirma Arias- el periodismo desestima lo ocurrido para comprender lo que ocurre. La historia no tiene fecha de vencimiento y puede servir en cualquier momento para dilucidar la actualidad. En resumidas cuentas, si para Verón los hechos del pasado son historia y no actualidad, para Arias la historia es fundamental para acceder a la comprensión de la actualidad. Los hechos del pasado son parte de la actualidad.

En parecida sintonía, Silvia Pellegrini (1989:95) expone “Sobre la verdad periodística hay que tener en presente, entonces, que es una verdad condicionada por el tiempo: el diario tendrá una verdad de 24 horas; la revista, de una semana, la radio -en cambio- apenas de unos minutos”.

“La actualidad no es puro instante efímero. Dura. Es presente histórico, de variable duración”, afirma Héctor Borrat (2006). Se contextualiza sincrónicamente con lo que está ocurriendo en ese momento en otros sitios y diacrónicamente con pasados y futuros diversos. Por su parte, Lorenzo Gomis (1991) explica que la duración del presente no es una cuestión física, sino simbólica. Se define por su comentario. El presente es lo que se comenta. El presente social, como actualidad, es la realidad ofrecida por los medios.

Con este norte, Gomis (1991) define a las noticias como píldoras concentradas de una realidad social presentada como acción. La sociedad no puede vivir sin un presente que la envuelva y le sirva de referencia. Esta sería la función de los medios para Gomis. Rodear a la sociedad con un presente social -la actualidad- que sirva de brújula para actuar en lo cotidiano. El periodismo es, entonces, un método de interpretación sucesiva de la realidad. Lo que importa no es cuándo suceden las cosas, sino cuándo se dicen o se presentan. Esto es la actualidad: una relación objetiva de los hechos con la acción social de los consumidores de la información. Alsina (1999:14) lo describe así “todos nos vemos obligados a acceder al conocimiento de cierto entorno a través de esa actualidad”.

En este sentido, Juan Varela define al periodismo como la profesión que informa a los ciudadanos con veracidad para ayudarlos a gestionar su vida cotidiana y a participar en la vida pública y, para ello, se conforma con una verdad práctica, definida por el ex editor del Chicago Tribune, Jack Fuller, como “la mejor que puede ser dicha rápidamente”.

La teoría de la agenda-setting vendría a completar el concepto de actualidad. El presente social de referencia, la realidad social en devenir, no le dice a la gente cómo pensar, pero sí sobre qué pensar -aunque posteriormente Maxwell Mc Combs (2001) explica que, en un segundo nivel (jerarquización de la información y su semantización en los términos de Eliseo Verón) sí es posible decirle a la audiencia cómo pensar sobre determinados sucesos. La tematización, entendida como  la selección de un tema y su colocación en el centro de atención pública supone la creación de realidad, ergo, de actualidad, sobre la cual la gente basa su conocimiento y accionar cotidiano. La tematización también puede definirse más que por la selección de temas, como por el centrar la atención en esos temas (Alsina, 1999). En general, se concuerda en que la tematización es producto del sistema informativo y no de un solo medio. Un tema puede nacer en un medio, pero se tematiza en la medida en que es receptado por otros que lo tratan por igual, haciéndose eco la sociedad -opinión pública-. Por ello Borrat (2006:281) habla de actualidad periodística “que comienza y se desarrolla mediante el análisis comparativo de las versiones de uno o más casos cubiertos por dos o más periódicos”, es decir, habla de una actualidad tematizada.

En consonancia con las definiciones anteriores, Damián Fernández Pedemonte (2001) postula que los medios son productores de relatos sociales; están entrenados para construir la trama de la actualidad y canalizar el sentido.

De igual modo, Lucrecia Escudero (1997) define a la actualidad como la narración de sucesos en los medios y Mar de Fontcuberta (1995) habla de actualidad periodística como una serie de hechos recientes o inmediatos que se difunden a través de los medios de comunicación, y agrega “Es el producto final de un proceso que la construye para que tenga vigencia durante el período que empieza con su publicación y termina con la del número siguiente… Cada publicación produce su actualidad periodística… hay tantas actualidades como medios existen en el mercado” (22).

Esta concepción es similar a la de Ana Atorresi (1995) cuando explica que así como una planta automotriz produce distintos tipos de automotores, los medios informativos producen distintos tipos de actualidad según los receptores a los cuales se dirige; en consecuencia, la actualidad no es “la realidad” sino un producto elaborado por los medios.

Tipos de actualidad

La actualidad no es uniforme. Dependiendo del medio puede durar minutos o una semana -no más, al decir de Verón-. Alejandro Rost (2004) afina la idea y divide a la actualidad múltiple en sincrónica, reciente, prolongada, permanente y no actualidad.

Rost antes que hablar de “construcción de la realidad”, prefiere hablar de “construcción de la actualidad” para referirse específicamente al proceso de elaboración de contenidos simbólicos públicamente relevantes que se realiza en los medios de comunicación. Esa elaboración es realizada no sólo por el medio que interpreta el acontecimiento y actúa en la sociedad, sino por los protagonistas y fuentes que ayudan a reconstruir los sucesos y por la audiencia que brinda las pautas para ser satisfecha por los contenidos de los primeros y reelabora sus significados (Rost, 2004). Es decir, se trata de una negociación compleja y constante entre los actores que intervienen en la elaboración de las noticias. Al respecto, no se puede obviar que, como afirman, v.gr., Miquel R.Alsina (1999), la producción de noticias consta de tres fases: producción, circulación y consumo: la información no se agota con su producción, sino que se completa en y con cada lector.

La actualidad “sincrónica” es la que sucede en el mismo instante en que se produce el acontecimiento. Es difundida en tiempo real (transmisión en vivo).

La actualidad “reciente” está constituida por los sucesos del día. A su vez se divide en “de último momento” (extensión breve, hace instantes, con renovación permanente) y “diaria” ( todas las noticias del día, renovadas en la jornada siguiente; tiene un tratamiento más cuidadoso que la anterior).

La actualidad “prolongada”: con base en los acontecimientos elaborados como procesos (campañas políticas, juicios…). No tiene premura, son reportajes, recuadros complementarios…)

La actualidad “permanente”: es la que por su importancia o características, siempre interesan al público (violencia doméstica, drogas, sida…). Son, generalmente, grandes reportajes, con ingente información, cuidado en los textos…

Por último, Rost habla de “no actualidad”: no tiene vigencia presente. El ejemplo más claro lo constituyen los archivos de las ediciones en línea de los periódicos. El diario de ayer puede consultarse hoy, pero no es actual. Ya no forman el presente social de referencia del cual habla Gomis y pasan a ser un pasado histórico cercano -en consonancia con el concepto de duración de la actualidad de Verón).

Rost expone que la radio/tv posee las cuatro actualidades, tiene ventajas en las sincrónicas y recientes, pero pierde en cuanto al archivo y su alcance para difusión (a pesar de su transmisión por Internet, deja de ser sólo radio/tv para ser un contenido del nuevo medio). La prensa escrita no posee la actualidad sincrónica, pero sí es capaz en cubrir las actualidades, diarias, prolongadas y permanentes. Su archivo es limitado, al igual que su difusión. Internet tiene las cuatro actualidades, es posible navegar por su amplio archivo -no actualidad- y es competente para realizar grandes cobertura con recursos multimediáticos. Aquí cabe citar a Daniel Jorques Jiménez (2000): “la comprensión y la conducta social derivada de la elección de los textos informativos está mediatizada por las ideologías y por el sistema de creencias, muchas veces implícito, de emisores y receptores, de medios y consumidores”.

En otras palabras, la actualidad es un proceso interesado de construcción colectiva, con desigual participación en su elaboración. Al tradicional paisaje de actualidad periodística, como apunta Rost, se vinieron a sumar los medios digitales, no solo capaces de brindar las variopintas actualidades, sino también para hacer reflexionar sobre su concepto, donde los receptores de los mensajes tienen una progresiva participación en la agenda mediática.

Actualidad fragmentada

Joaquín Mª Aguirre Romero define a la actualidad como el presente significativo, una versión informativa del entorno. De todo lo que ocurre, los medios seleccionan lo que le incumbe -o puede incumbir- a la audiencia. Es decir, publican lo que es de interés para los públicos. La función social de los medios -explica Aguirre Romero- es hacer saber la actualidad, lo que interesa. La actualidad se construye centralizada en los medios, pero con una interacción tácita entre periodistas y audiencias.

La aparición de los medios digitales trastrocó esta ecuación. Los diversos públicos tienen diversos intereses y los medios ahora buscan satisfacer esa fragmentación. El lector, v.gr., puede elegir un medio a la carta, con contenidos diferentes a los de otros medios destinados a otros lectores. Esto provoca que el periódico digital, que puede estudiar los tipos de audiencias y sus consumos con sus herramientas informáticas, oriente sus artículos para satisfacer esas necesidades. Ya no se publicará lo interesante y sí lo llamativo, no lo importante y sí lo superficial, no lo social y sí lo individual.

La posibilidad de los lectores de elegir sus contenidos es, en principio, una buena noticia. Sin embargo, se presentan algunas cortapisas. “El concepto de actualidad es uno de esos conceptos básicos que no puede disolverse en un mero relativismo personalista. La idea de actualidad, en la medida en que implica una visión del conjunto, un filtrado previo de lo intrascendente, permite mantener ese vínculo con los demás” (Aguirre Romero, 2007). Con las agendas personalizadas se construiría un mosaico de actualidades individuales que no fortalecerían la consolidación de una ciudadanía interconectada, sino a la aparición de realidades individuales de fantasía, cada cual en su mundo propio. También se corre el riesgo de que los medios no se atrevan a mostrarle al público lo importante porque podrían perder lectores desinteresados de los temas de conjunto -económicos, sociales, políticos…-. De esta manera, el periodismo perdería su razón de ser al estar de la definición de Juan Varela -citada ut supra-. 

En síntesis: con la aparición de los medios digitales y sus ingentes posibilidades tecnológicas para brindar información, la actualidad ya no es una construcción vertical, sino horizontal. Ello está llevando a los medios a actuar con una lógica empresarial y no social. No quieren perder clientes y, entonces, con su mercancía -las noticias- tratan de atrapar consumidores con lo llamativo, dejando de lado lo importante. La situación contribuye al deterioro de la ciudadanía, entendida como una idea de conjunto, solidaria y democrática. A fin de echar un poco de luz a este umbrío panorama, resta saber qué ocurre con las redes sociales, su construcción de nuevas comunidades y su impacto en la sociedad.

Lo que viene

En el Simposio Internacional de Periodismo Digital, realizado en Texas (USA), en abril de 2016, el periodista del New York Times Kinsey Wilson, hablándole a un eventual lector, afirmó: “Tenemos que entender cuáles son tus necesidades de noticias particulares de cada momento… tenemos que hacer gestos de que estamos prestando atención a lo que haces como usuario y de que no te haremos perder el tiempo”. Clara definición de qué es lo que quieren los medios y qué van a hacer: satisfacer necesidades individuales para obtener mayores ganancias. Satisfacer a todos y que no quede nadie fuera de la audiencia.

En las actualidades individuales, lo importante no se mostraría por aburrido. Tal vez por ello, Martín Caparrós ensaya una nueva definición del periodismo: “Tenemos que revisar eso que nos enseñaron sobre que el periodismo es contar aquello que alguien no quiere que se cuente. Cada vez más creo que el periodismo es contar aquello que alguien no quiere que le cuentes. Hay que hacer periodismo en contra del público”. Es decir, informarle al ciudadano lo que considera poco interesante, pero que resulta importante a nivel social o político.

“Seguí lo temas y autores que más te interesan y te avisamos apenas haya nuevas notas”, promociona el diario La Nación en su edición web. ¿Para qué gastar tiempo en leer noticias sobre acontecimientos que hacen a la calidad democrática, si se puede eficientizar el esfuerzo de lectura aplicándolo solo a notas de mi interés personal? La idea de comunidad se fisura. Gomis decía que el periodismo construía un presente social que nos envolvía y nos servía de referencia, pero con la fragmentación ese presente deja de ser social y deja de envolvernos. Cada uno en lo suyo, no hay noticas para comentar.

“(…) Como los blogueros únicamente hablan para su propia tribu, la gente solo encuentra la información que busca. La información deja de ser comunicativa. Se ha hecho realidad algo previsto por los sociólogos: la mayor amplitud de banda ha compartimentado la información. El cuidado de la información —la jerarquización de su calidad intelectual, la pretensión de veracidad o su interrelación con otras disciplinas— está íntimamente relacionado con la gobernanza deliberativa”, escribe el periodista Nathan Gardels, sobre el congreso “Medios sociales y democracia deliberativa” -conclusiones del Nicolas Berggruen Institute de Palo Alto-, El País, 21.3.12). Se trata, en definitiva, de una vuelta de tuerca al fenómeno de la exposición selectiva, teorizado por Paul Lazarsfeld y Joseph Klapper en el siglo pasado. Las personas se exponen -consumen- a los medios que les hablan de lo que a ellos los atrae para reforzar sus opiniones o consolidar conocimientos.

Los medios, como empresas que son y que actúan en un sistema económico capitalista, siguen una lógica empresarial, no social. La realidad social públicamente relevante que construyen continúa esa impronta con sus previsibles consecuencias: deterioro de la ciudadanía, pérdida de la idea de conjunto, menoscabo de la solidaridad, democracias de baja intensidad…

Realidades

A la realidad objetiva, exterior a los sujetos -sin entrar en disquisiciones ontológicas-, se le sumó la concepción de la realidad social y la realidad social públicamente relevante. Pero esto no quedó allí. El paisaje de las realidades se completó con las realidades virtuales, aumentadas  y mixtas.

La realidad virtual es una tecnología que sustituye el entorno por uno generado digitalmente. Aísla la visión y oído del usuario, que se sumerge en un mundo virtual. Su misión es introducir al usuario en un entorno diferente y en una experiencia virtual. La realidad aumentada permite superponer capas de información al mundo real No aísla al individuo, sino que integra esos elementos con el mundo real. El objetivo es mostrar el mundo real con determinada información añadida. La realidad mixta permite que se perciban objetos virtuales como parte del mundo real. No solo superpone información sobre el mundo real, sino que fusiona lo físico con lo virtual. La experiencia es mucho más inmersiva, ya que los objetos generados digitalmente pueden interactuar con los reales[1].

Estas son tecnologías que junto a la inteligencia artificial y los robots, no tardarán en instalarse en el periodismo. La construcción de la noticias es un proceso de tres etapas (producción, circulación y consumo), por lo tanto, una nueva manera de producir información implica nuevas maneras de consumirla.

El periodismo no puede obviar las nuevas tecnologías. Debe llevar al lector/espectador a experimentar las noticas. Las tecnologías de 3D y televisión a 360º ya se utilizan en el periodismo. Formatos y soportes novedosos vuelven más atractivos los productos mediáticos, pero no hay que quedar hipnotizados por la tecnología. El qué se dice sigue siendo lo más importante a la hora de informar. El periodista Juan Ignacio Sixto, en la reunión de Adepa del 22/3/2018, explicó: “Los robots, el video, el streaming en vivo y la realidad virtual son las vedettes del tiempo que corre -y el que vendrá-. Pero hay una premisa ineludible en donde todas estas tendencias confluyen: el mundo ya es mobile y la clave es el contenido”. Algo similar reflexiona Albert Chillón, profesor de periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Chillón se queja resignado porque los nuevos planes de estudio de la carrera de periodismo han sacrificado contenido por formatos. Los nuevos egresados podrán presentar las noticias en 3D, 360º, planos de cine, con nuevos softwares, etc., pero no saben cómo conseguir la información ni armar, contextualizar y relatar lo que quieren comunicar.

Redes sociales

En 2015, Google y 30 grandes medios internacionales se asociaron para crear conjuntamente el primer formato universal y en código abierto, es decir, disponible para cualquier desarrollador que quiera explotarlo, para permitir publicar y distribuir contenidos mucho más rápido. El sistema se llama Páginas Móviles Aceleradas (AMP). Las palabras clave del proyecto son rapidez y apertura y lo que se busca es conservar y ganar más lectores, es decir, más ganancias. AMP homogeneiza la creación de contenidos con HTML, heterogeneiza la información de acuerdo al estilo de cada medio y centraliza todos los productos en Google, que tiene la capacidad sin igual de almacenamiento y réplica en todo el mundo de las noticias generadas por los integrantes del proyecto. Sin embargo, el ambicioso plan genera suspicacias por esto último. Toda la información estará en manos de una sola empresa. Los escándalos con las redes sociales alimentan la sospecha.

En 2018, salió a la luz el asunto de Facebook y Cambridge Analytica, quienes, con la recopilación y venta de información de los usuarios, influyeron en la elección de Donald Trump como presidente de USA, en la salida de Gran Bretaña de la UE (Brexit) y otras elecciones desparramadas por el mundo. Por su parte, WhatsApp sufrió denuncias por recopilación de información a través del filtrado de los chat de los usuarios. La información era utilizada para generar publicidades en los facebooks de los espiados. Algo similar a lo que realiza Google con su motor de búsqueda. La Universidad de Florida (USA) realizó una investigación y concluyó que Instagram utilizó los micrófonos de los celulares para escuchar conversaciones y el entorno del usuario.

La Nación, en su edición web del 25 de marzo de 2018, promocionó la renovación del diario, en la que, entre otras cuestiones, brindaba un nuevo servicio: Addata. La plataforma digital permite conocer la audiencia del medio y optimizar su segmentación para lograr una mejor efectividad del mensaje publicitario. Es decir, espían a quien lee para personalizar la publicidad y vender más productos de mercado. En todo caso, las nuevas tecnologías y las redes sociales son inevitables. El punto es qué hacer con ellas. Los medios tradicionales se están aggiornando para no desaparecer. El diario en papel se resiste, pero no se sabe hasta cuándo.

Michael Golden, vicepresidente del New York Times, en septiembre de 2016 dejó dos definiciones contundentes. La primera era que no sabía cuándo el periódico dejaría de imprimirse, pero no dudaba que ese día llegaría, y segundo: “No somos un periódico con una página web. Somos una compañía de medios de comunicación digital que saca un diario”[2].

 

NOTAS

[1] Definiciones de BBC Mundo: “¿Qué es la realidad mixta y por qué dicen que 2018 será su año”, 3/1/2018.

[2] Rafael Mathus Ruiz: “Michae Golden: “Somos una compañía de medios digitales que saca un diario”, en La Nación, 16/3/2016.

BIBLIOGRAFÍA

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