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Prensa y conflictos armados

Yendo de la trinchera al living

 

Los modelos periodA�sticos para cubrir las guerras fueron cambiandoA�a lo largo del siglo XX. Hubo momentos de total libertad, como en Viet NamA�o de estricta censura, como en Irak. A pesar de este A?ltimo,A�la prensa pudo hacerse ver y escuchar por entre las grietasA�que provocan las nuevas tecnologA�as en la censura.

AdriA?n Eduardo Duplatt
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Contar la guerra es una vieja actividad. Ejemplos de ello son la Biblia y la IlA�ada de Homero. Sin embargo, los medios masivos de comunicaciA?n existen sA?lo a partir de mediados del siglo XIX y es a partir de entonces que se puede considerar la existencia de un periodismo de guerra.

Desde el conflicto de Crimea hasta el del Irak, los militares han tratado de controlar de manera cada vez mA?s eficiente el flujo de informaciones. AsA�, en los manuales de guerra aparecieron conceptos como guerra psicolA?gica, desinformaciA?n, propaganda… que transformaron la relaciA?n entre el periodismo y la guerra.

Los principales cambios comienzan en 1880 con dos innovaciones tA�cnicas: la invenciA?n de la linotipia y la rotativa. A esto se le sumaron dos inventos en tA�rminos de comunicaciA?n: el telA�grafo y la fotografA�a que permitieron acceder a noticias lejanas en tiempos breves (Ramonet, 1998). Al aumentarse el alcance de los periA?dicos, tambiA�n aumentA? su tirada.

Los diarios de la segunda mitad del siglo XIX comenzaron a enviar corresponsales a los conflictos bA�licos que, por otra parte, tambiA�n cambiaron con las incorporaciones de nuevas armas y nuevas tecnologA�as de guerra.

Los primeros conflictos

Ignacio Ramonet (1998) describiA? el escenario histA?rico de la relaciA?n entre la prensa y la guerra en algunos conflictos que resultaron claves en este sentido. Para el espaA�ol, los principales hitos del periodismo bA�lico los constituyen las siguientes conflagraciones:

La guerra de Crimea (1854-1856)

La guerra de Crimea, cuyos principales fueron ingleses y rusos, es considerada la primera guerra moderna. Para el periodista e historiador Luis Reyes, los conflictos de Bosnia y Kosovo se pueden entender como proyecciones de la Guerra de Crimea: las potencias occidentales reforzando a los musulmanes frente al empuje eslavo; de igual modo, el concepto de guerra preventiva que ha llevado a Estados Unidos a Iraq en el 2003 tiene su antecedente en el principio que aplicaron franceses e ingleses para intervenir en la penA�nsula de Crimen.

El conflicto fue el primero donde se usaron fotografA�as para uso periodA�stico y no solo para uso militar. Se veA�an objetos estA?ticos -trincheras, cuerpos en el piso- y ningA?n soldado en movimiento o escenas de batallas.

SecesiA?n norteamericana (1861-1865)

En la guerra civil de EEUU se desarrollA? ampliamente la fotografA�a. Fue una guerra ampliamente fotografiada por la prensa, lo que aumentaba el interA�s del pA?blico por sus noticias.

Lo mismo ocurriA? en la guerra franco-alemana de 1870 y con la guerra de los bA?ers en Africa del Sur (1899-1902). Fueron enfrentamientos muy fotografiados, bA?sicamente constituidos por imA?genes estA?ticas -escenas fijas, soldados inmA?viles-.

La guerra de Cuba

Los conflictos de Cuba y de Filipinas de finales de siglo XIX (1895-1898) fueron ampliamente tratados por la prensa de Estados Unidos y EspaA�a. AllA�, por primera vez, se utilizA? el cinematA?grafo -reciA�n inventado por los hermanos Lumiere-, para reflejar una guerra. El cine habA�a llegado a Cuba en 1896 y buscA? retratar el clima y algunas maniobras militares en La Habana.

William Randolph Hearst movilizA? todos sus periA?dicos para provocar la intervenciA?n norteamericana en Cuba. La explosiA?n del acorazado Mainei precipitA? esa intervenciA?n.

Sobre el conflicto en sA�, no hay imA?genes fA�lmicas, pero en EEUU se produjeron varias pelA�culas montadas sobre las batallas navales en Cuba, para difundir el poderA�o militar norteamericano. Se publicitaron como documentales, cuando, en realidad, ninguna cA?mara estuvo presente en dichas batallas. Se trata, entonces, de los primeros antecedentes de imA?genes fraguadas sobre una guerra para difundir ante la opiniA?n pA?blica.

La RevoluciA?n Mexicana (1911-1920)

La revoluciA?n movilizA? a los grandes medios de comunicaciA?n de todo el mundo. Reporteros, fotA?grafos y, por primera vez, cineastas, fueron testigos de la acciA?n. La revoluciA?n fue filmada en directo y se rodaron escenas del conflicto y sus principales actores: Pancho Villa y Emiliano Zapata.

Primera Guerra Mundial (1914-1918)

En la Gran Guerra la opiniA?n pA?blica occidental comenzA? a interesarse vivamente por el conflicto, gracias a la rapidez con que llegaba la informaciA?n y al soporte visual de las mismas -fotografA�as, como las aA�reas, que tambiA�n eran utilizadas por los paA�ses para localizar posiciones enemigas-.

AquA� comienzan los enfrentamientos entre los intereses del Estado y la libertad de informaciA?n. Nace el axioma “La primera vA�ctima de la guerra es la verdad”.

Los periA?dicos de Francia y Alemania realizaban campaA�as nacionalistas que fomentan el entusiasmo bA�lico. Un detalle a tener en cuenta es que todos los combatientes son alfabetizados. Saben leer, escribir y contar. La enseA�anza primaria es obligatoria en Europa. La escuela, el estudio de la historia nacional y la prensa, han convertido a los soldados en autA�nticos patriotasii.

La prensa fomenta el entusiasmo y hace creer en una victoria fA?cil. Los gobiernos toman nota para restringir el flujo de la informaciA?n. Se crean grupos de oficiales especializados en informaciA?n, que son los A?nicos autorizados para contactar a la prensa. Los corresponsales tienen vedado el acceso a las trincheras. SA?lo a travA�s del relato de ex combatientes se logra reconstruir su existencia. Las versiones de guerra de los periA?dicos, parciales y tendenciosas, son satirizadas. Los diarios preconizan belicosidad, el pacifismo es equiparado a derrotismo. Se proclaman victoria tras victoria… hasta la derrota final.

En este ambiente, se fomenta la intervenciA?n del Estado en la libertad de expresiA?n y la censura; todo en aras de un interA�s superior: la patria.

La radio y el cine

Desde 1920, la radio se desarrolla gracias a su gran alcance y alcanza su supremacA�a como medio en 1940. Es un arma eficaz de propaganda y desinformaciA?n. Los Estados, especialmente los totalitarios, hacen de la radio un instrumento de lucha ideolA?gica.

En los cines se proyectan noticieros en forma maniquea, dando a los espectadores la versiA?n oficial de las confrontaciones. La radio sirve para que los combatientes sepan por quA� pelean y para que la opiniA?n pA?blica los apoye. El cine, tambiA�n se presta a estos fines.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el PentA?gono norteamericano se hace productor de pelA�culas como “Por quA� estamos combatiendo”, a fin de influir en la opiniA?n pA?blica que, hasta ese entonces, era partidaria del no intervencionismo.

Los grandes medios crean cohesiA?n nacional respecto de la guerra y de apoyo al gobierno. Se manejan elementos de carA?cter emocional y se suprimen las disidencias. Igualmente, en este marco se producen crA�ticas de alguna prensa al manejo de la guerra por parte del gobierno.

Los reporteros de USA podA�an acompaA�ar las avanzadas de sus soldados, hecho no permitido, v.gr. en Francia, donde la tradiciA?n periodA�stica impedA�a cualquier tipo de crA�tica. En la tradiciA?n norteamericana, este accionar era comA?n. El desembarco de NormandA�a fue filmado por periodistas de USA, en tanto, reciA�n cuando la playa fue tomada, llegaron los reporteros franceses.

La televisiA?n

Para continuar con Ramonet (1998) y su enumeraciA?n de conflictos que muestran la cambiante relaciA?n de medios de comunicaciA?n y paA�ses en guerra, se torna necesario mencionar a los prA?ximos enfrentamientos de la segunda mitad del siglo XX:

Guerra de Corea (1950-1953),

En la guerra de Corea la televisiA?n tiene su primer protagA?nico. En Estados Unidos, la televisiA?n es un medio dominante de distracciA?n y de ocio y su sociedad ve en esta guerra un apA�ndice de la Guerra FrA�a -comunistas/anticomunistas- con algA?n condimento de antiamarillismo – no por el sensacionalismo-. TambiA�n es A�poca del Maccarthysmoiii.

La cobertura de todos los medios es de tintes caricaturesctos, maniqueA�sta y racista.

Guerra de Viet Nam (1962-1975)

En la Segunda Guerra Mundial el enemigo no tenA�a defensores en los medios de comunicaciA?n; en tanto, en Viet Nam la longitud del conflicto hizo que la opiniA?n pA?blica y los propios soldados cuestionaran la guerra.

El clima social en Estados Unidos no es el mismo que en la Guerra de Corea. Los medios de comunicaciA?n no aceptan a rajatabla los consejos del gobierno, ya no pervive el maccarthysmo y comienzan los nuevos movimientos sociales.

La prensa norteamericana informa sobre la desmotivaciA?n y descomposiciA?n de su ejA�rcito, sobre sus masacres, uso de armas quA�micas, matanzas de civiles, destrucciA?n del medio ambiente… Hasta ese entonces, los medios de comunicaciA?n de ningA?n paA�s habA�a denunciado a sus propias fuerzas armadas en medio de una guerra (FernA?ndez, 1995).

Los reporteros siguen trabajando a la par de los soldados. Un periodista acreditado recibe el rango de oficial y puede participar de cualquier misiA?n. Nadie cuenta por terceros las acciones. Las cA?maras son testigos de todo cuanto acontece. Fue la primera guerra televisada, aunque no en directo. Las pelA�culas tenA�an que ser reveladas y enviadas a NorteamA�rica -24/48 h despuA�s del hecho-. Como ejemplo de trabajo periodA�stico en esta guerra, puede citarse al periodista Michael Herr, quien describiA? acabadamente la tarea de un corresponsal en su libro Despachos de guerra (2001)iv.

La prensa influye en la opiniA?n pA?blica -pocos quieren ir a pelear donde no hay “caballeros”, sino drogadictos y asesinos y por razones poco claras-. La opiniA?n pA?blica se distancia de su gobierno, que se ve forzado a abandonar Viet Nam.

La razones de la derrota fueron de A�ndole estratA�gico-militar -v.gr. no se usA? armamento nuclear-, pero tambiA�n influyA? el negativo clima de opiniA?n, que llegA? hasta el Estado Mayor de Estados Unidos. Y este clima se debiA? a las facilidades que tuvo la prensa para acceder a cuanto ocurriA? en el conflicto.

Guerra de Malvinas (1982)

Las lecciones de Viet Nam fueron aprendidas por los ingleses, que aplicaron nuevas relaciones con la prensa en el conflicto de Malvinas. El desarrollo de los medios de comunicaciA?n hace que el discurso de la televisiA?n sea muy convincente y que penetre en todos los hogares de un paA�s. El espectador es espectador de una guerra y eso lo perturba, influyendo en su modo de pensar el conflicto. Es algo que debA�a ser cambiado.

En primer lugar, se busca quedar como vA�ctima, construyendo un enemigo agresor, amenazante, ya que para los medios, el papel del bueno es para las vA�ctimas.

En segundo lugar, la guerra es algo peligroso y hay que proteger a los periodistas, que ya no pueden estar en el lugar de la acciA?n.

De este modo, Londres selecciona un grupo de periodistas y los mantiene en los barcos, lejos de las islas. Desde allA� iban a reportar -filtrados por las informaciones del Estado Mayor- lo que sucedA�a contra los soldados de una sanguinaria dictadura militar que ocupA? sus tierras.

La prensa britA?nica presenta el conflicto como un paseo, donde los gentiles britA?nicos enfrentan a los invasores y no hay vA�ctimas inocentes. La A?nica excepciA?n es la BBC, que amenaza con pedir material televisivo a los argentinos si no puede acceder a las imA?genes de los hundimientos de barcos ingleses.

NaciA? un nuevo paradigma en informaciones de guerra.

Granada y PanamA?

En Granada (1983) se aplicA? por primera vez este nuevo modelo por parte del gobierno de Estados Unidos. So pretexto de la peligrosidad del conflicto -habA�a soldados cubanos resistiendo la intervenciA?n-, los periodistas no acompaA�an a la tropa en el desembarco. Cuando llega la prensa, los aspectos desagradables de la guerra habA�an terminado.

En PanamA? (1989), el mA�todo recibe un agregado: el efecto “biombo”. La invasiA?n a PanamA? se produce en momentos en que en Rumania se viven los A?ltimos momentos del rA�gimen de Ceaucescu. La televisiA?n mundial estA? pendiente de los sucesos en Europa. Poco importa un pequeA�o paA�s centroamericano -salvo a los paA�ses latinoamericanos-. Estados Unidos construye un enemigo dictador y narcotraficante e invade sin la prensa como testigo. (En definitiva, en Rumania murieron alrededor de mil personas y en PanamA?, cuatro mil).

El modelo de Malvinas serA�a, despuA�s, aplicado con todo A�xito en la Guerra del Golfo (1991) y en las guerras de Yugoslavia (1996-1999).

El fin del mundo bipolar

A partir de la implosiA?n de la UniA?n SoviA�tica (1991) se produjo un ubicuo resurgimiento de la etnicidad como modo de explicar las guerras, mas “no son las diferencias entre los grupos las que han originado las guerras, sino, por el contrario, los propA?sitos en funciA?n de los cuales esas diferencias han sido utilizadas” (Seaton, 2000:55). AdemA?s, los medios de comunicaciA?n no son los mismos que a lo largo del siglo XX. En la actualidad son megacorporaciones mediA?ticas que, mA?s que nunca, consideran a la noticia como una mercancA�a.

Por otro lado, si la etnicidad es usada para explicar los conflictos, como antes lo era el enfrentamiento polA�tico entre el capitalismo y el comunismo, la miseria y el sufrimiento son los argumentos para que otros paA�ses intervengan en ellos.

Para Seaton (2000), las nuevas tecnologA�as, la proliferaciA?n de emisoras, canales, programas y la circulaciA?n constante de noticias hacen que los plazos para que los periodistas busquen una noticia sean cada vez mA?s exiguos. La consecuencia inmediata es que buscan asegurarse la nota apelando a fuentes accesibles y, por lo tanto, sea normal permanecer en las salas de redacciA?n o ediciA?n a la espera de completar una informaciA?n vA�a telefA?nica o electrA?nica.

(A pesar de este panorama, donde el periodismo ha llegado a reconocer que las hambrunas y las catA?strofes tienen sus causas y que son evitables, y donde las guerras civiles son A�tnicas y, por lo tanto, irremediables, es posible encontrar un periodismo narrativo que trata de explicar histA?ricamente y mostrar secuencialmente las consecuencias de los acontecimientos que se cubren (Seaton 2000)).

Durante la Guerra del Golfo (1991), los Estados Unidos plasmaron al extremo la nueva doctrina militar por la cual “el A�xito de la guerra depende de la capacidad de control de la opiniA?n pA?blica y de dominio en la intensidad y orientaciA?n temA?tica de las noticias a cargo de la cobertura informativa por los medios, en la que se privilegiaba el objetivo de mostrar el acontecimiento inmediatamente, ocultando el proceso de hipermediatizaciA?n para movilizar internacionalmente a la poblaciA?n a favor de la estrategia de agresiA?n y la soluciA?n bA�lica de los acontecimientos” (Sierra, 2000:100). La guerra, entonces, se vuelve un conflicto ficcionalizado, una guerra “high tech, de informaciA?n-espectA?culo en directo” (Sierra, 2000:101)

A partir de la guerra en Yugoslavia es posible entrever otro procedimiento empleado por las oficinas de propaganda de los paA�ses en conflicto y que es recogido mansamente por los medios de comunicaciA?n: la personalizaciA?n del enemigo (Tanello, 2000). Esta individuaciA?n del enemigo -Milosevic- se contraponA�a a la comunidad internacional como un todo monolA�tico que lo combatA�a. No era extraA�o, entonces, ver titulares como “Milosevic dice no, la OTTAN ordena el ataque” (Il Corriere), “Los europeos acusan a Milosevic de Genocidio” (Il Corriere) o “MoscA? debe parar a Milosevic (La RepA?bblica) (Tanello, 2000).

La estrategia de personalizar al enemigo continuA? empleA?ndose despuA�s del 11 de septiembre de 2001.

A partir del 11-S

Con el ataque a las Torres Gemelas, la opiniA?n pA?blica norteamericana y sus medios de comunicaciA?n, se encolumnaron detrA?s del gobierno en su lucha contra el terrorismo. Pocas -y prontamente silenciadas- fueron las voces que se alzaron contra la propaganda sin lA�mites de los medios y el Estado.

La postura es que la guerra no debe ser librada sA?lo en los planos militar y econA?mico, sino tambiA�n psicolA?gicos. Por ello, Bin Laden a��el nuevo villano internacional- no tiene que ser eliminado A?nicamente en lo fA�sico, sino tambiA�n en lo simbA?lico. Para ello estA?n los medios de comunicaciA?n. La guerra en AfganistA?n se convirtiA? en una guerra de la informaciA?n (Becker, 2003).

Este clima de opiniA?n, sumado al a�?Modelo de Malvinasa�?, hizo que en la guerra contra Irak a��ahora el villano serA�a Sadam Husseim-, las tropas se valieran de un grupo de unos 500 periodistas incrustados que viajaban con ellas a las zonas de conflicto, pero que, mayormente, se quedaban en las bases o en los barcos de guerra. De esta manera, estos periodistas informaban sobre la guerra mediando los reportes que recibA�an de la Jefatura Militar. Los reportes habA�a recibido entrenamiento militar y sufrA�an las mismas vicisitudes que los soldados en campaA�a. Si la ConvenciA?n de Ginebra considera a los periodistas como civiles, a�?A?quA� hace, pues, un civil a bordo de un vehA�culo militar en medio de una batalla?a�?, se pregunta Carlos Eduardo CortA�s (2003). La informaciA?n de esta forma parecA�a quedar teA�ida del color que mA?s le placA�a a los mandos militares.

Pero el sistema mostrA? algunas brechas. La cadena A?rabe de televisiA?n Al Jazira difundiA? imA?genes que no se podA�an ver en la televisiA?n occidental. El secretario de Defensa de USA, Donald Rumsfeld, pidiA? a la televisiA?n norteamericana que no las repitiera, pero, aA?n asA�, algunas imA?genes circularon por los medios occidentales.

Durante la invasiA?n a Irak la informaciA?n se convirtiA? en un recurso tA?ctico. No era un asunto sA?lo de medios de medios de comunicaciA?n.

Volviendo a los periodistas que trabajaron junto a los militares, Leonardo Ferreira describe: a�?Desde el mismo comienzo de la llamada a�?Guerra de LiberaciA?na�? estuvimo empotrados, incrustrados, plantados, viendo, leyendo, escuchando, siendo testigos de la cobertura o falta de ella, de los medios de comunicaciA?n desde el teatro de operaciones de Miamia�� con la prensa escrita sucediA? algo similar, excepto que ese medio sA� ofreciA? un anA?lisis mA?s contextual, mA?s coherente (sin embargo) relegaron la objetividad al patriotismo y la camaraderA�aa�? (Ferreira y Sarmiento, 2003). Se referA�an al a�?SA�ndrome de los Periodistas Incrustradosa�? o del a�?Periodismo patriA?ticoa�? (Fresneda, 2005).

Otro fenA?meno periodA�stico en Irak es el llamado a�?Periodismo de Hotela�?, o a�?Periodismo Hiltona�?. Robert Fisk lo explica muy bien a�?Periodismo de hotel es la A?nica forma de llamarlo. Cada vez mA?s los reporteros en Bagdad cubren la informaciA?n desde sus hoteles, y no en las calles de las ciudades y pueblos de Irak (Fisk, 2005). Los reporteros no van en busca de las noticias, sino que esperan que les lleguen a sus habitaciones, casi siempre mediadas por fuentes oficiales. Se trata de una variante del periodismo incrustrado.

Este mix de periodismo patriA?tico, incrustado y de hotel se vio reflejado en la mengua de la credibilidad con que contaban. A la par, los blogs comenzaron a hacerse oA�r.

El web log o blog es un sitio en la Internet, personal y en el que se puede colocar cualquier dato, informaciA?n, imA?genes y, sobre todo, opiniA?n. No es periodismo, pero puede haber algunos que pertenezcan a periodistas. En la guerra muchos trabajadores de la prensa que no podA�an publicar sus reportes en los medios tradicionales, lo hacA�an en sus sitios personales. Muchos se convirtieron en puntos de referencia para conocer la situaciA?n real del paA�s bajo guerra. Los blogs son usados tanto por particulares, como periodistas; ciudadanos americanos, europeos o A?rabes (Villate, 2005).

En Irak las nuevas tecnologA�as hicieron eclosiA?n y posibilitaron tanto la censura, como los caminos para burlarla. Dijeron los acadA�micos Islas y GutiA�rrez: a�?En el caso de la guerra en Irak, los weblogs se establecieron como principal fuente de informaciA?n del cibernauta. RA?pidamente fueron reconocidos como warblogs: sitios independientes en Internet con informaciA?n de cualquier tipo concerniente a la guerraa�?.

En todo caso, el decaimiento de la prensa tradicional y el florecimiento de los blogs se puede ver referenciado en los premios Pullitzer de los norteamericanos. En dos aA�os de guerra, los medios escritos sA?lo recibieron un premio.

 

NOTAS:

i El Maine estaba anclado en el puerto de La Habana cuando el 15 de febrero de 1898 explotA? y murieron mA?s de 200 hombres. SegA?n las fuentes la explosiA?n fue accidental, provocada por los espaA�oles o por los propios norteamericanos. Cualquiera haya sido la causa, lo cierto es que se convirtiA? en la excusa para que Estados Unidos interviniera en el conflicto contra EspaA�a.

ii Se trata de la construcciA?n de la “comunidad imaginada” de la que habla Benedict Anderson (1985).

iii El senador estadounidense Mac Carthy encabezA? la persecuciA?n de ciudadanos norteamericanos sospechados de actividades antiamericanas, es decir, de simpatizar con el comunismo. Fueron tiempos de censura para actividades polA�ticas y culturales.

iv Ryszard Kapuscinski es un periodista polaco que cubriA? conflictos bA�licos, especialmente del llamado Tercer Mundo, aplicando la rutina de vivir en el lugar para contarlo, lejos de los informes oficiales.

 

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Publicado en Narrativas, nro. 5, julio / septiembre de 2005,A�ISSN 1668-6098.