El problema de la tierra en Comodoro Rivadavia

Barrio Moure: un caso testigo

 

El nacimiento del barrio Moure, surgido como un asentamiento irregular en 1993, puso en la agenda comodorense un problema histA?rico e irresoluto: la necesidad de tierra para viviendas. En este conflicto se cruzan las crisis econA?micas, sociales, internas polA�ticas, negocios inmobiliarios, en un escenario de vaivenes petroleros que potencia la urgencia de las soluciones definitivas.

A�AdriA?n Eduardo Duplatt
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Un poco de historia

En la maA�ana del lunes 1 de marzo de 1993, los lectores de CrA?nica pudieron enterarse de un acontecimiento que mereciA? casi toda la portada del diario: residentes del barrio Isidro Quiroga denunciaron que familias extraA�as habA�an ocupado ilegalmente terrenos fiscales cerca de sus casas. La justificaciA?n para el asentamiento por parte de los nuevos vecinos se basaba en la indolencia municipal para atender sus antiguos problemas habitacionales.

ComenzA?, asA�, la lucha de un grupo de ciudadanos por obtener un pedazo de tierra para una vivienda propia. Al principio fueron una decena de familias; al poco tiempo mA?s de trescientas. La primera comisiA?n de pobladores eligiA? por unanimidad el nombre de “Barrio Argimiro Moure”, en razA?n del obispo de la ciudad recientemente fallecido.

El asentamiento motivA? la reacciA?n no sA?lo de los vecinos del Isidro Quiroga, sino, tambiA�n, del municipio y algunos medios, como el diario El PatagA?nico. Todos querA�an desalojar a los “ilegales” para dar fin a un consuetudinario problema de la ciudad: las ocupaciones ilegales.

Si bien sorprendiA? la magnitud de la toma de tierras, A�sta no era ajena a la historia de Comodoro Rivadavia. La ciudad habA�a nacido como un puerto para comerciar los productos de Sarmiento, una colonia agrA�cola ubicada 160 km. al oeste de la ciudad, en una regiA?n lacustre rodeada por las A?ridas mesetas patagA?nicas. En 1907 se descubriA? petrA?leo en Comodoro y comenzA? la inmigraciA?n que buscaba trabajo en la novel producciA?n minera. En 1909, los inmigrantes construA�an sus casas en los terrenos que elegA�an a voluntad al norte de la ciudad.

De ahA� en mA?s, la historia de Comodoro Rivadavia estuvo signada por el eje auge econA?mico/inmigraciA?n/crisis econA?mica y social/problema habitacional. Y la soluciA?n fue, casi siempre, el asentamiento irregular en tierras fiscales. DespuA�s del crack mundial de 1929 y el inicio de los golpes militares en Argentina en 1930, comenzaron los asentamientos en la ciudad. AA�os despuA�s, alrededor de 1950, la obra pA?blica provocA? el crecimiento de la ciudad y la llegada de nuevos inmigrantes, esta vez para trabajar en la construcciA?n. La ausente planificaciA?n urbana y social hizo eclosiA?n. Los chilenos, que contribuyeron con el mayor nA?mero de inmigrantes,

A mediados de los sesenta, Comodoro Rivadavia se encuentra inmerso en el boom petrolero provocado por la apertura amplia de la explotaciA?n a compaA�A�as extranjeras. Una vez finalizada esta etapa histA?rica -con un nuevo golpe militar-, los problemas de vivienda se multiplicaron. La llegada de trabajadores de otras provincias provocA? que, una vez que las compaA�A�as petroleras se retiraron de la regiA?n, muchas familias quedaran sin empleo y sin una fuente de ingresos que les permitiera alquilar una casa. Entonces,

Por el paA�s pasA? el vendaval de la dictadura militar de Videla, Massera y Agosti (1976-1983). Con la llegada de la democracia nacieron nuevos problemas y otros se acendraron. La vivienda fue uno de ellos. El Estado, a travA�s de los planes de viviendas no solucionA? la cuestiA?n porque las casas presentaban serA�as deficiencias edilicias y resultaban demasiado onerosas para el bolsillo de los trabajadores. A lo largo de los veinte aA�os posteriores a la recuperaciA?n de la democracia, en los planes de viviendas que se entregaron,

Los problemas continuaron con juicios extensos que no encuentran culpables. Lo concreto es que a principios de la dA�cada del 90, los planes de viviendas fueron insuficientes y las casas, frA?giles. Asimismo, como si no bastara con estas dificultades, los complejos habitacionales eran caros, el crA�dito hipotecario escaso y los alquileres elevados.

Mientras tanto, el neoliberalismo se impuso en el paA�s de la mano del presidente Carlos Menem. La excusa fue que el Estado se retirarA�a de las actividades econA?micas para encargarse de las cuestiones sociales, educativas, sanitarias… La intenciA?n se concretA? a medias. Precisamente se cumpliA? la primera mitad, la retirada del Estado de las actividades econA?micas; la segunda mitad, ocuparse de lo social, quedA? en suspenso indefinido. Se privatizaron las empresas estatales, al tiempo que empeoraba la situaciA?n en la salud, la educaciA?n, la justicia, la seguridad, el rA�gimen laboral… Una primera explicaciA?n a este dilema podrA�a encontrarse en la fabulosa transferencia de divisas al exterior, gracias al modelo especulativo-financiero que adoptA? la Argentina. A principios de 2003,

La ComisiA?n Especial Investigadora sobre Fuga de Divisas de la CA?mara de Diputados de la NaciA?n, informA? que durante el perA�odo 1992-2001 la fuga de capitales ascendiA? a 60 412 millones de dA?lares y que prA?cticamente no rigieron controles sobre las divisas que se fugaban del sistema financiero (Laura Serra, 2003).

Las consecuencias no se hicieron esperar. Aumentaron geomA�tricamente la desocupaciA?n, la pobreza y la miseria. Grandes sectores de la poblaciA?n cayeron de la clase media a la clase baja. La consultora Equis, del sociA?logo Artemio LA?pez, afirmA?, basA?ndose en datos del INDEC que la clase media argentina, que en la dA�cada del setenta podA�a alcanzar al 70% de la poblaciA?n, en 2003 apenas llega al 30%, y que la pobreza infantil habA�a llegado al 75%.

El fenA?meno de la clase media pauperizada se denominA? “nuevos pobres”. Estos carecA�an de capital econA?mico, pero contaban con capital social -red de contenciA?n familiar- y capital cultural -la educaciA?n y las costumbres para, v.gr., hacer valer sus derechos-.

Comodoro Rivadavia, con la privatizaciA?n de la empresa petrolera Yacimientos PetrolA�feros Fiscales, no resultA? ajena al marco nacional.

El proceso de reforma del Estado, iniciado en 1989, sin hacer previsiones respecto a los costos sociales, ni a la existencia o no de actividades sustitutivas, provocA? sobre la SubregiA?n de Comodoro Rivadavia, un impacto econA?mico y social que debilitA? aA?n mA?s la ya endeble estructura productiva. El patrA?n de acumulaciA?n de capital organizado en torno de YPF, y la circulaciA?n comercial asociada a la industria petrolera, se retrotrayeron como consecuencia del ajuste, de la polA�tica de privatizaciones y de la transferencia de recursos al sector privado (MA?rquez y Palma Godoy, 1993:152).

Ante este panorama de desocupaciA?n, nueva pobreza y falta de viviendas, no era de extraA�ar que se produjera un nuevo asentamiento irregular en la ciudad. DespuA�s de todo, histA?ricamente el problema se solucionA? asA�. Pero en esta oportunidad, la ocupaciA?n no fue igual que otros aA�os. La masividad y la composiciA?n de sus actores la hicieron algo distinto.

La toma de tierras

La disponibilidad de tierras para viviendas es insuficiente en Comodoro. En apariencia resulta paradA?jico que una regiA?n -la chubutense- que tiene una densidad poblacional de 1,8 hab/km2, no tenga espacio para las casas de sus habitantes. Sin embargo, la configuraciA?n del ejido urbano de Comodoro Rivadavia estA? conformado por un centro y, en su periferia, barrios aislados que antiguamente fueron campamentos o pueblos petroleros. Los espacios hueros que se observan entre barrios, no siempre son aptos para planes de viviendas.

La ex Directora de Catastro de la ciudad, Liliana GarcA�a, explica que muchas zonas estA?n cruzadas por oleoductos, gasoductos y torres de alta tensiA?n, que tienen zonas de seguridad y, por ende, son inhabitables. Por otro lado, al ser una regiA?n de mesetas gredosas, el suelo no resulta apto para la edificaciA?n por los ingentes movimientos de tierra que son necesarios para adecuarlos y por la movilidad del mismo.

GarcA�a tambiA�n acota que, desde el punto de vista urbano, al municipio le conviene mA?s construir edificios de varios pisos en la ciudad o cerca de ella, por la accesibilidad de los servicios y el cobro de impuestos. A esto se le suma que varios de los terrenos que se encuentran vacA�os, son privados; y los extensos predios en los lA�mites de la ciudad, pertenecen a terratenientes.

Por su parte, la legislaciA?n para acceder a un terreno es, en su letra, benA�vola con los pretendientes, pero en la prA?ctica es de cumplimiento casi imposible.

La Carta OrgA?nica Municipal (C.O.M.) de 1989, preveA�a, en su CapA�tulo VI, el rA�gimen de tierras en la ciudad. En consonancia con la Carta, en 1992, el Concejo de Representantes sancionA? la Ordenanza No. 4159/92 sobre el rA�gimen de tierras pA?blicas en Comodoro Rivadavia. Esta norma era la que estaba en vigencia en el momento del asentamiento.

(A raA�z del Moure, en 1996 se sancionA? la Ordenanza 5907/96, que tuvo en cuenta los distintos sucesos de 1993, como, por ejemplo, al estipular sanciones para la vecinal que apoye los asentamientos ilegales).

Tanto la C.O.M. de 1989 como la Ordenanza No. 4159/92, establecA�an los mecanismos para el acceso a la tierra, facilitA?ndolo a grupos familiares y gente con escasos recursos econA?micos. Se preveA�an subastas y llamados pA?blicos para llegar al terreno propio mediante un puntaje que se establecA�a en base a que fueran: personas solas o con familias, matrimonios solos o con hijos, matrimonios con muchos hijos, argentinos o extranjeros y antiguos residentes de la ciudad o reciA�n llegados. Pero la ordenanza no se cumplA�a.

Los llamados para acceder a los terrenos no se efectuaban, a pesar de que el pedido partA�a de la DirecciA?n de Tierras. Al llegar al Concejo de Representantes, el proyecto quedaba archivado o se adjudicaba directamente. Empleados municipales dan cuenta de la visita a despachos oficiales por parte de punteros polA�ticos y conocidos de los funcionarios. En otro aspecto, la tierra tambiA�n puede servir como moneda para pagar servicios de empresas contratadas por el municipio.

Ahora bien, en el caso concreto del Moure es necesario tener presente, ademA?s, el ingrediente polA�tico del asentamiento.

Durante 1993 se produjeron elecciones internas en el Partido Justicialista local. En ellas, Marcelo Guinle disputaba cargos para impulsarse polA�ticamente a nivel provincial y nacional. En la intendencia de Comodoro Rivadavia estaba JosA� RaA?l PierA?ngeli, adlA?tere de Guinle. A lo largo del aA�o, sus opositores a��en lA�neas internas del justicialismo o en otros partidos-, denunciaron manejos municipales que dejaron entrever acciones que, si bien no se puede afirmar que hayan promovido el asentamiento, por lo menos lo toleraron con fines electoralistas. Trescientas familias agradecidas constituA�an un plA?cet nada despreciable.

Es asA� que una compleja trama de punteros polA�ticos, legislaciones que no se cumplA�an, tierras en disputa, y las distintas urgencias de viviendas y votos, se conjugA? para dar lugar a la toma de tierras en lo que posteriormente serA�a el barrio Moure.

En un inicio se asentaron lo punteros, luego vinieron los nuevos pobres que se enteraron de la oportunidad y, con el correr del tiempo, el barrio fue cobijando a los pobres de siempre que buscaban “una casita para vivir”.

Los conflictos que se suscitaron fueron ingentes; sus vecinos no los querA�an, desde algunos medios se fogoneaba para que los sacaran, el municipio pareciA? indolente, tanto para echarlos como para ayudarlos, no faltaron los especuladores que cercaban un terreno para luego vender una mejora. Pero, los nuevos vecinos no se amilanaron. ConocA�an sus derechos.

El Moure, a travA�s de marchas, declaraciones ante los medios, audiencias con los polA�ticos y asistencia a las sesiones del Concejo -amA�n de la resistencia fA�sica a los desalojos-, consiguiA? en 1994 su oficializaciA?n como un barrio mA?s de Comodoro. Sin embargo, su lucha no terminA? allA�, sino que, mA?s bien, comenzaron otras peleas, esta vez por los servicios, la sede de la vecinal, el comedor, los planes barriales de ayuda, la asistencia a los desocupados…

En este sentido es visible el desempeA�o de Carlos Vargas quien, desde 1993 hasta la actualidad, estuvo al frente de la UniA?n Vecinal. A Vargas se lo reconociA? en aquellos aA�os como puntero del Partido Justicialista en la lA�nea interna de Marcelo Guinle. Con el tiempo resultA? notable como el barrio fue alcanzando metas, especialmente en la intendencia de este A?ltimo. AsA�, puede comprobarse que el clientelismo no sA?lo es el intercambio de favores por votos, sino que es una realidad compleja de relaciones que se prolongan en el tiempo, narrativas e identidades que son construidas en la cotidianeidad (Auyero, 2001). Los vecinos del Moure consiguieron las mensuras, el gas, el agua… por medio de un mediador, en una relaciA?n que podrA�a verse como abusiva por la situaciA?n que atravesaban, pero que en definitiva los acercaba a satisfacer sus necesidades inmediatas. El clientelismo es una red relacional mucho mA?s profunda de lo que aparenta. Pero, si bien acerca soluciones coyunturales a la gente, es imprescindible recordar que las polA�ticas contra la pobreza -y el clientelismo es un modo informal de polA�tica -, no estA?n diseA�adas para sacar a la gente de la pobreza, sino para mantenerlas allA� (Lo Vuolo et al, 1999).

La construcciA?n de la identidad

La agonA�a del Moure no se desarrollA? A?nicamente en el campo material, sino que tambiA�n se desenvolviA? en el plano simbA?lico.

A partir de la toma de tierras comenzA? la lucha por sobrevivir y por ser reconocidos. Tuvieron que enfrentar a sus vecinos del barrio Isidro Quiroga -que los denunciaron a los periA?dicos-, al municipio y a la postura de algunos medios, como El PatagA?nico, que pugnaban por una soluciA?n ejemplificadora del “histA?rico problema de la ocupaciA?n de tierras”.

Los pobladores del Moure necesitaron cambiar los esquemas de percepciA?n de la sociedad para construir su identidad y presentarse como ellos consideraban que eran, y no como los veA�an los otros. TenA�an que dar una imagen que contradijera la representaciA?n social que construyeron los medios de Comodoro sobre ellos.

Con el norte puesto en desarmar la representaciA?n que de ellos se hacA�a, el Moure comenzA? a construir su identidad. Susana Gallardo, una de las pioneras del barrio reafirma su condiciA?n de vecina del Moure y recuerda que

[a��]A�siempre nos decA�an que A�ramos ilegales, que no nos pertenecA�a nada de lo que tenA�amos… nos trataban re-mal… Bassi [sec.de gobierno municipal] no nos dejaba hablarle porque A�ramos ilegales… pero nosotros tenA�amos derecho a estar acA?, somos todos argentinos, no somos ilegales porque nacimos acA?… llegamos a escuchar a alguien que dijo “a estos chilotes no los quiero enfrente de mi casa porque son marginales, o algo asA�… nosotros trabajamos mucho, mucho, por lo que tenemos… muchos salieron por televisiA?n a criticarnos, no nos querA�an porque A�ramos gente muy humilde que no A�bamos a poder hacer nada, que molestA?bamos, que les ahumA?bamos la ropa cuando colgaban…. y pedA�an “a esta gente que la saquen de acA?”…

Por ello, desde el momento mismo de su irrupciA?n pA?blica como protesta, sus pobladores establecieron que eran actores de una vieja e irresuelta problemA?tica comodorense. El asentamiento, por masivo, dio a entender que el problema de la vivienda era acuciante en una sociedad cada vez mA?s empobrecida. El anuncio fue “somos pobres, somos muchos y necesitamos un hogar”.

Con sus declaraciones a los medios trataron de contrarrestar su imagen negativa ante ese tercer actor que fueron los espectadores de los conflictos Moure/municipio y Moure/I.Quiroga.

No es capricho. Nosotros queremos quedarnos ahA� porque nos parece que es un acto de justicia. Nos comprometemos a pagar lo que haya que pagar (Leandro Vargas, El PatagA?nico, 05/08/93).

y, tambiA�n,

QuA� es la democracia sino darles soluciones a la gente, yo tengo esto [recibo de trA?mites iniciados aA�os antes] y le reclamA� a todo el mundo y nadie me dio soluciones, por eso ocupA� (vecino, CrA?nica, 05/08/93).

Ellos ya lucharon y obtuvieron lo que buscaban: la tierra. El beneficio no fue solo para ellos, sino que alcanzA? a toda la ciudad. Como dicen algunos pobladores

Fuimos los vecinos Moure la infanterA�a en esta batalla para reivindicar tan justa lucha (J.C. Vargas y RaA?l VillagrA?n, CrA?nica, 10/12/93).

Su nombramiento oficial como barrio de Comodoro Rivadavia les reconociA? su identidad propia. La Ordenanza 5260/94, que creA? el nuevo arrabal, dice en sus fundamentos que “existen realidades distintas, que ameritan una diferenciaciA?n entre las necesidades emergentes de dicho asentamiento”.

Los pioneros estA?n satisfechos y orgullosos por lo que hicieron y por lo que obtuvieron -v.gr. Marcelino Vargas y Susana Gallardo-. No quieren ser otra cosa. Cuando la municipalidad intentA? integrar el nuevo nA?cleo poblacional a un barrio limA�trofe, el Moure se opuso:

[a��]A�vamos a avanzar hasta que reivindiquemos los lA�mites y como barrio [a��] tenemos una historia aparte, una idiosincracia propia del barrio y la gente no quiere ser del San Cayetano [a��] Queremos ser Moure [a��] (J.C. Vargas, CrA?nica, 17/7/97).

En resumidas cuentas, el barrio Moure es un ejemplo de cA?mo la lucha por un terreno y una vivienda propia se desarrolla tanto en el plano material, como simbA?lico. AdemA?s, lleva a la superficie diversos conflictos polA�ticos y econA?micos que se desarrollaron a lo largo de toda la historia de Comodoro Rivadavia, donde el problema de la tierra sigue aA?n sin resolverse.

A�

BIBLIOGRAFA?A:

AUYERO, Javier (2001): La polA�tica de los pobres. Las prA?cticas clientelistas del peronismo. Buenos Aires, Manantial.

MARQUEZ, Daniel y PALMA GODOY, Mario (1993): Comodoro Rivadavia en tiempos de cambio. Una propuesta para la revalorizaciA?n de nuestras identidades culturales. Comodoro Rivadavia, ProyecciA?n PatagA?nica.

LO VUOLO, RubA�n, BARBEITO, Alberto et al (1999): La pobreza… de la polA�tica contra la pobreza. Madrid, NiA�o y DA?vila.

SERRA, Laura (2003): “Se fugaron US$ 60.000 millones en nueve aA�os” [en lA�nea], en diario La NaciA?n, 24 de febrero de 2003, secciA?n polA�tica, www.lanacion.com.ar [fecha de consulta: 24/02/03].

Publicado en Revista Narrativas, nro. 21, abril / junio de 2011, ISSN 1668-6098.