Texto y contexto del inciso 2

La polisemia del art. 86 del CP

 

El anA?lisis crA�tico del discurso es una herramienta A?til para descifrar la norma que establece los casos de abortos no punibles en nuestro paA�s. Haciendo pie en un estudio gramatical de los enunciados, la tesis amplia resulta la interpretaciA?n mA?s adecuada, aunque no la A?nica.

AdriA?n Eduardo Duplatt
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Lenguaje y realidad

Wilheim von Humboldt en 1805 afirmA? que el lenguaje no es una simple herramienta para poner en escenario las ideas, sino que A�stas se construyen sA?lo en la medida en que son verbalizadas. A la idea de Von Humboldt se sumA? Friedrich Nietzsche al decir que, ademA?s, la naturaleza del lenguaje es primordialmente retA?rica, que las palabras son representaciones de la realidad a��no la realidad-, tropos, alusiones figuradas que traducen las sensaciones en enunciados comprensibles. El lenguaje, entonces, se limita a designar las relaciones de las cosas con los hombres. Se entra, asA�, en terrenos del llamado a�?giro lingA?A�sticoa�? (ChillA?n, 1997).

Estas consideraciones no quieren decir que no exista un mundo objetivo, sino que simplemente no se conoce verdaderamente. No existe una realidad o una verdad, pero sA� mA?ltiples experiencias individuales que, puestas en comA?n y consensuadas, dan gA�nesis a la “verdad”1.

Aunando los criterios del giro lingA?A�stico y de la semiA?tica, se puede establecer que los enunciados que circulan en una sociedad son convencionales, dependen del contexto social e histA?rico y no son la A?nica verdad de la realidad objetiva. Si la denotaciA?n es la definiciA?n llana del signo, la connotaciA?n lleva en sA� toda la carga de su entorno. El sentido de un signo requiere de operaciones cualitativas y complejas de interpretaciA?n.

El anA?lisis crA�tico del discurso trata de evidenciar a travA�s del estudio del discurso, problemas sociales y polA�ticos. Es una estrategia cualitativa de abordaje interpretativo de los mensajes (FernA?ndez Pedemonte, 1998:15). La lingA?A�stica crA�tica y el anA?lisis crA�tico del discurso son disciplinas que se ocupan de analizar las relaciones de dominaciA?n, discriminaciA?n, poder y control tal como se manifiestan -explicita o implA�citamente- a travA�s del lenguaje (Woodak y Meyer, 2003:19). Para hacerlo, se valen del anA?lisis del texto en sA� y de su contexto social. En esta oportunidad, se harA? hincapiA� en la dimensiA?n gramatical del discurso, dejando para otra oportunidad un anA?lisis crA�tico en extenso.

El art. 86 del CA?digo Penal

El anA?lisis del art. 86 CP se limitarA?, aquA�, a determinar las posibles interpretaciones que pueden realizarse de su lectura, mA?s allA? de las condiciones de producciA?n de los enunciados. Es decir, se estudiarA? gramaticalmente el texto para acotar las lecturas que se pueden realizar de ellos y tratar de conocer si admite las interpretaciones amplias o restringidas (o ambas) en los casos de abortos no punibles.

Art. 86 CP

IncurrirA?n en las penas establecidas en el artA�culo anterior y sufrirA?n, ademA?s, inhabilitaciA?n especial por doble tiempo que el de la condena, los mA�dicos, cirujanos, parteras o farmacA�uticos que abusaren de su ciencia o arte para causar el aborto o cooperaren a causarlo.

El aborto practicado por un mA�dico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible:

  1. Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios.

  2. Si el embarazo proviene de una violaciA?n o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberA? ser requerido para el aborto.

Para su estudio se recurriA? a dos expertos en anA?lisis del lenguaje, los Mgter. Eduardo Bibiloni y SebastiA?n Sayago, ambos docentes investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia.

AnA?lisis del Prof. Bibiloni:

Nominalizaciones: Yendo al punto central de interA�s, Bibiloni explica que la condiciA?n 2 para la no punibilidad provee dos expresiones: ambas son nominalizaciones, a�?violaciA?na�? y a�?atentado al pudora�?, es decir, nombres provenientes de otras clases de palabras, en este caso, de verbos, lo cual, dada la A�ndole semA?ntica de los verbos de origen, supone interpretaciA?n de a�?eventosa�? con un agente intencional. Dado que a�?embarazoa�? es tambiA�n una nominalizaciA?n, no de a�?eventoa�?, sino de a�?estadoa�?, la estructura de la frase consiste en la expresiA?n de un estado derivado, causalmente. La palabra a�?provenira�? es una palabra muy general, que podrA�a pensarse que no comporta, necesariamente, significado causal (podrA�a conectar, en principio, tambiA�n temporalmente), pero la relaciA?n factual entre violaciA?n o atentado, por una parte, y embarazo, por la otra, es tal que impide la falacia post hoc, ergo propter hoc.

Estructuras de disjunciA?n: En esta condiciA?n 2 se manifiestan dos estructuras de disyunciA?n a travA�s de la conjunciA?n a�?oa�?. Hay una amplia disputa respecto de si en el uso del lenguaje este conector debe ser interpretado como incluyente o excluyente. La primera de ellas, la incluyente, implica que al menos una de las dos opciones debe satisfacerse; la segunda, que a lo sumo una debe hacerlo. La postura de Bibiloni es que el significado o sentido es el menos exigente, esto, es, el incluyente, y que, en el uso, ese significado, habitualmente, se refuerza en excluyente. Para decidir acerca de una u otra interpretaciA?n se hace necesario recurrir a todos los elementos de contexto pertinentes. El factor interpretativo, como se ve es crucial, y comporta casi siempre una decisiA?n que va mA?s allA? de las formas lingA?A�sticas.

Cuestiones de sinonimia: Analiza inicialmente la segunda de las disjunciones, la que separa las caracterizaciones a�?dementea�?, por un lado, e a�?idiotaa�?, por el otro. Se plantea allA� la cuestiA?n, primero, en tA�rminos lA�xicos. A?Se trata de sinA?nimos perfectos o no? Bibiloni responde, en principio, que los sinA?nimos perfectos son raros, ya que las lenguas tienden a eliminar uno de ellos o a mantenerlos pero efectuando distinciones. Dado que las lenguas son incurablemente ambiguas a este respecto y no hay autoridad que pueda fijar y establecer un significado, los usos lingA?A�sticos especiales, si pretenden evitar la ambigA?edad, debieran recurrir a la previa definiciA?n, A?nico modo de proceder rigurosamente. Es su opiniA?n particular que el Derecho tendrA�a que proceder asA�, pero depende, supone, de mA?ltiples supuestos ideolA?gicos y/o2 filosA?ficos.

AdemA?s, Bibiloni explica que el mismo problema se verifica entre las denominaciones a�?violaciA?na�? y a�?atentado al pudora�? de la condiciA?n nA?mero 1. La pertinencia de este asunto para el problema que bajo estudio puede plantearse asA�: sA?lo si son sinA?nimos perfectos puede abrirse la posibilidad de que las dos situaciones se interpreten como una y la misma. En el caso inverso, por el contrario, queda abierta la posibilidad (no la necesidad) de que sean dos diferentes.

Precedencia de artA�culo indefinido: Bibiloni explica que, tal vez, el dato mA?s relevante para decidir en torno del problema planteado es que los nombres a�?violaciA?na�? y a�?atentado al pudora�?, ambos son precedidos del artA�culo indefinido a�?una/una�?. El aporte de esta unidad, en principio, es el de definir una entidad o un evento por oposiciA?n a otro u otros de la misma clase. AsA�, pues, aun en el caso de que a�?violaciA?na�? y a�?atentadoa�? fueran sinA?nimos perfectos, la presencia del determinante sugiere que se trata de dos eventos.

La interpretaciA?n en estos casos tiende a proceder como si el enunciador fuera un enunciador ideal y plenamente ajustado a las condiciones semiA?ticas del sistema en uso. Es decir, la interpretaciA?n procede en tA�rminos perfectamente racionales. Ello lleva a a�?razonara�? asA� -aclara Bibiloni-: si el enunciador hubiera querido aludir a una A?nica situaciA?n se hubiera expresado de esta otra manera: a�?una violaciA?n o atentadoa��a�?. La opcionalidad que la lengua brinda es tambiA�n fuente de significaciA?n: esta no sA?lo se obtienen a partir de lo dicho sino tambiA�n de lo que se ha desechado como opciA?n disponible en el sistema. Entiende, Bibiloni, que la interpretaciA?n jurA�dica deberA�a proceder siempre como si el legislador fuera un enunciador ideal y racional, pero, aquA� nuevamente, supone que puede haber muchas posturas3.

Precedencia de preposiciA?n a�?dea�?: Otro elemento a favor de la interpretaciA?n de disjunciA?n excluyente lo aporta la reduplicaciA?n de la preposiciA?n a�?dea�? delante de ambos tA�rminos. Si bien no hay aquA� un significado particular de la preposiciA?n (que es lA�xicamente vacA�a), si el enunciador querA�a aludir a una A?nica situaciA?n disponA�a de una mejor opciA?n: a�?de una violaciA?n o atentadoa�?, afirma Bibiloni.

Cuestiones de gA�nero lingA?A�stico: En sentido argumentativo inverso podrA�a alegarse que ello no se dio por la diferencia de gA�neros de ambos nombres. Eso podrA�a explicar -dice Bibiloni- la insistencia en dos artA�culos, pero no en dos preposiciones. Se le escapa -aclara- la necesidad referencial de la selecciA?n de los dos nombres a�?violaciA?na�? y a�?atentadoa�?: si eran estrictamente necesarios ambos, por ser diferentes en su alcance, el problema de los diferentes gA�neros es inesquivable. Si no tenA�an tal necesidad y se incluyen por una necesidad mA?s bien estilA�stica de no repetir (tan impuesta por la escuela en general), le parece inconveniente (y por tanto, rechazable como hipA?tesis interpretativa, siempre dentro de una hermenA�utica racionalista, por supuesto) que el legislador, por una razA?n estilA�stica, haya arriesgado la claridad de aplicaciA?n del artA�culo. Todo ello aconseja, mejor, la interpretaciA?n de disjunciA?n excluyente, cree Bibiloni.

Otro aspecto, tambiA�n de gA�nero que lleva a esa misma interpretaciA?n es el del participio a�?cometidoa�?. Si la intenciA?n del legislador hubiera sido la interpretaciA?n incluyente tenA�a la opciA?n clara de usar a�?cometidosa�?.

AmbigA?edad de pronombre demostrativo a�?estea�?: Para finalizar, Bibiloni considera el enunciado final del artA�culo y en particular, el demostrativo a�?estea�?. Afirma que allA� existe otra ambigA?edad. A?a�?Este casoa�? es el caso 2, en conjunto, o es el caso del a�?atentado al pudor cometido sobre una mujer idiotaa�?? Los criterios de anA?lisis antes empleados inclinan esta ambigA?edad del lado de la referencia a una A?nica situaciA?n, ya que si se querA�a evitar la ambigA?edad podA�a recurrirse a la opciA?n, disponible, a�?en este A?ltimo casoa�?. Obviamente, afirma Bibiloni,, si a�?este casoa�? es todo el caso 2, y se habla del representante legal, requerido sA?lo si trata de una mujer demente o idiota, que por sA� no puede prestar consentimiento, entonces, todo el caso 2 se halla restringido a ese caso especial.

AnA?lisis del Prof. Sayago:

Para Sayago, el inciso 2 del artA�culo 86 es ambiguo. Las dos interpretaciones son plausibles:

a) ExcepciA?n de violaciA?n (en gral.) + atentado al pudor sobre mujer idiota

Sayago lo justifica explicando que el acto de violaciA?n tiene una referencia general (vale para toda mujer) y no una referencia especA�fica a la mujer idiota o demente. Esto se puede inferir del nA?mero del adjetivo “cometido”. Al ser singular, tiene un alcance limitado: solo modifica a “atentado al pudor” y no a “violaciA?n”. Para que la violaciA?n estA� referida especA�ficamente a la mujer idiota, el texto deberA�a ser el siguiente: a�?Si el embarazo proviene de una violaciA?n o de un atentado al pudor cometidos sobre una mujer idiota o demente. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberA? ser requerido para el abortoa�?.

b) ExcepciA?n de violaciA?n sobre mujer idiota o demente.

AquA�, la justificaciA?n de Sayago estA? dada porque el acto de violaciA?n tiene una referencia especA�fica a la mujer idiota o demente. Esto se puede inferir de la segunda oraciA?n del inciso. Dice “En este caso”, por lo tanto indica que se estA? tomando todo lo anterior como un A?nico caso. TambiA�n aquA� importa el nA?mero (no de una palabra, sino de toda la frase: “este caso”). Sayago aclara que si se presupusiera que son dos casos diferentes (la violaciA?n general, por un parte, y el atentado al pudor de la mujer idiota, por otro), deberA�a haber alguna marca lingA?A�stica que indique que el sentido de esta segunda oraciA?n se aplica solo para el segundo caso. El texto deberA�a ser el siguiente: a�?Si el embarazo proviene de una violaciA?n o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. En este A?ltimo caso, el consentimiento de su representante legal deberA? ser requerido para el abortoa�?.

Entonces, concluye Sayago, en tA�rminos gramaticales depende de dA?nde se ponga el foco de atenciA?n. Las dos interpretaciones estA?n justificadas. Pero -advierte-, de los dos argumentos, el primero es el que tiene mA?s peso. Por un lado, es claro que el alcance del modificador “cometido” es muy limitado y deja afuera a “violaciA?n”. Por otro, se puede inferir que la frase “En esteA�caso” hace referencia al A?ltimo caso mencionado. Para iluminar su postura, Sayago recurre al siguiente ejemplo: “Vinieron Juan, MarA�a y Pedro. Este llegA? muy cansado” (“Este” hace referencia a “Pedro” por cercanA�a y concordancia: es el elemento mA?s prA?ximo que coincide en gA�nero y nA?mero). Como consecuencia, para Sayago, la primera serA�a la lectura preferencial, en tanto es la que mA?s se corresponde con la informaciA?n gramatical de las oraciones del inciso.

Es decir, un anA?lisis estrictamente gramatical del art. 86, inciso 2, CP devela que ambas interpretaciones son factibles, pero la mayor cantidad y calidad de argumentos se encuentran del lado de la exA�gesis amplia: se trata de dos supuestos diferentes, por un lado violaciA?n y, por el otro, atentado al pudor sobre una mujer idiota o demente.

Texto y contexto

Como se anticipara, no se realizarA? un anA?lisis crA�tico completo del artA�culo 86 del CP, necesario para reducir aA?n mA?s el nA?mero de interpretaciones -aunque aquA�, aparentemente- sA?lo se tratarA�a de dos. De igual modo, con dicho anA?lisis, podrA�an inferirse las motivaciones e intenciones de los enunciadores.

Una aproximaciA?n cA�lere al contexto social en que se sancionA? el artA�culo (1921) permite vislumbrar la integraciA?n masculina del Congreso, la impronta de las teorA�as eugenA�sicas provenientes de Estados Unidos vA�a Europa (Zaffaroni, 2009), ademA?s de la utilizaciA?n de traducciones del cA?digo francA�s, que a su vez provenA�an del suizo redactado en alemA?n (Bergallo y Michel, 2009), idioma que diferencia la violaciA?n de la mujer a�?idiota o dementea�? -que podrA�a llegar a consentir la relaciA?n- y la violaciA?n de la mujer a�?normala�?, utilizando dos vocablos diferentes para cada supuesto. Esto A?ltimo -una mala traducciA?n- podrA�a explicar la innovaciA?n biolA?gica de dejar encinta a una mujer tan solo con un atentado a su pudor. Sin embargo, la feble traducciA?n no explica la desapariciA?n de comas que en los cA?digos europeos separan ambos conceptos, lo que provoca interrogantes a despejar: A?Fue algo intencional? A?Influyeron el clima epocal y la elite gobernante conservadora? A?El pasaje de a�?mujera�? a a�?madrea�? dentro del mismo artA�culo fue para evitar repeticiones semA?nticas o se cargA? emotivamente el segundo tA�rmino, mA?s ligado espacialmente en el texto a la acciA?n del aborto -es decir, si hay una madre, hay un hijo?

Las dudas son muchas. Si las teorA�as eugenA�sicas condicionaron la no punibilidad del aborto en caso de mujer idiota o demente. A?por quA� una mujer normal no podrA�a abortar si mediante exA?menes del feto se determina su anormalidad? Y en caso de no aceptarse la idea de la eugenesia y explicarse el aborto no punible por la incapacidad de la mujer idiota o demente para discernir sobre su sexualidad y maternidad, A?no estA? en las mismas condiciones la mujer -en general- violada?

El texto del art. 86 del CP permite una lectura bifronte, pero con una marcada inclinaciA?n a una interpretaciA?n amplia del aborto no punible. El nuevo clima de A�poca -derechos de la mujer a su sexualidad, a la salud reproductiva, a decidir sobre su cuerpo, ademA?s de los antecedentes jurA�dicos como la reciente sentencia del STJCh-, restringe aA?n mA?s la exA�gesis del artA�culo, a la vez que amplA�a la idea de una sociedad mA?s igualitaria.

 

BIBLIOGRAFA?A:

BERGALLO, Paola y RAMA�N MICHEL, Agustina (2009): a�?El aborto no punible en el derecho argentinoa�?, en www.despenalizaciA?n. org.ar, nro. 09, abril de 2009.

CHILLA�N, Albert (1999): Literatura y periodismo. Una tradiciA?n de relaciones promiscuas. Barcelona, UAB.

FERNANDEZ PEDEMONTE, DamiA?n (1998): Diarios y empresas: relatos de conflictos. PrA?cticas de anA?lisis del discurso. ColecciA?n Cuadernos Australes de ComunicaciA?n. 3. Buenos Aires, Fac. de Ciencias de la InformaciA?n. Universidad Austral, pA?gs. 15/16.

WODAK, Ruth y MEYER, Michael (2003): MA�todos de anA?lisis crA�tico del discurso. Barcelona, Gedisa.

ZAFFARONI, RaA?l (2009): a�?Clases peligrosas. Positivismo, eugenesia y polA�ticaa�?, en diario PA?gina/12, 10/12/09.

 

NOTAS:

1“Los lA�mites de mi lenguaje significan los lA�mites de mi mundo” (Wittgenstein, 1989:130).

2 Este uso, el de a�?y/oa�?, es, precisamente, un recurso, no del lenguaje comA?n sino de usos especiales, que se emplea para evitar la ambigA?edad de la disjunciA?n, expresando que se trata de un sentido incluyente.

3 En el caso de a�?idiota o dementea�?, por lo demA?s, ha mostrado que la opciA?n de no reiterar el artA�culo se halla disponible.

ArtA�culo publicado originalmente en a�?El Reportea�?, nro. 26, abril de 2012.